Ronal Jovel
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Santos Job, de 42 años, trabaja desde hace 16 en la fábrica
de anzuelos Amigos del Mar.
Ser ciego no ha sido un obstáculo para desenvolverse en el trabajo.
Además de él, cinco personas más con otras discapacidades
están empleadas en esta empresa que les ha dado la oportunidad.
Así lo afirma el fundador y actual presidente, Alfredo Armando
Herrador.
Probamos con un ciego y nos dimos cuenta de que era capaz de realizar
un trabajo estético en la fabricación de anzuelos.
El producto va por el mundo y ni se imaginan qué manos lo han fabricado,
aseveró el fundador sobre un producto que no daña a la presa.
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| Los discapacitados elaboran los anzuelos con
destreza. Foto: EDH/Lissette Monterrosa |
Incluso en tiempos de bonanza, agrega Herrador, se ha llegado a contratar
a más de un centenar de personas con capacidades especiales.
Pasé por la escuela de ciegos y luego me trajeron para esta
empresa. Esta oportunidad que me han dado me ha permitido llevar el sustento
de mi madre y el mío, expresó el empleado Wilfredo
Méndez.
Todo un arte
El propósito de Amigos del Mar, un nombre algo sarcástico
si se tiene en cuenta que fabrican anzuelos montados en un señuelo
de pez, es hacer un producto que lleve un sello artístico.
Ésta es una maquila artística; para que una persona
pueda aprender este oficio a la perfección debe tener arte en sus
venas, afirma Herrador.
Este diseño de anzuelo permite que a la hora de la pesca, la presa
se confunda y caiga más fácil en la trampa. Los modelos
varían según el pedido.
El producto está destinado especialmente para la pesca deportiva.