WASHINGTON,
EE.UU.
REUTERS.-
El Diario de Hoy
internacional@elsalvador.com
En medio creciente preocupación por los derechos de los periodistas,
el primero de tres reporteros de importantes medios de comunicación
de Estados Unidos desafió ayer la orden de un juez federal de revelar
su fuente en un caso infundado de espionaje, dijeron sus abogados.
Periodistas de la agencia de noticias The Associated Press (AP), el diario
Los Ángeles Times y un ex reportero de la cadena de televisión
CNN han sido convocados bajo orden judicial por Wen Ho Lee, un científico
que fue sospechoso de espionaje.
Lee espera que el testimonio de los periodistas demuestre que el Departamento
de Justicia y Energía de Estados Unidos y la Oficina Federal de
Investigaciones (FBI) violaron sus derechos a la privacidad.
Lee fue despedido de su empleo en el Laboratorio Nacional del Departamento
de Energía en Los Álamos en marzo de 1999 en medio de acusaciones
de espionaje para China.
Se declaró culpable de descargar diseños secretos de armas
nucleares en una computadora no segura después que el Gobierno
perdió el caso contra él por espionaje.
Posibles multas
Los abogados de Josef Hebert de AP, Robert Drogin de Los Angeles Times
y el ex reportero de CNN Pierre Thomas dijeron que sus clientes cumplirían
sus compromisos con sus fuentes en sus declaraciones.
Estas se producirán menos de un mes después que dos periodistas
del diario The New York Times desafiaran una orden en el mismo caso del
juez de distrito Thomas Penfield Jackson para revelar sus fuentes.
Al negarse a obedecer la orden de Jackson, los periodistas podrían
ser acusados de desacato y castigados con penas carcelarias o multas
no definidas hasta que cumplan.
Jackson negó previamente las mociones de los periodistas de cancelar
las órdenes judiciales para que comparecieran, ordenándoles
dar las declaraciones revelando la identidad de las fuentes.
Abogados y grupos de derechos humanos dijeron que la negativa de los periodistas
a obedecer al juez podría establecer un importante precedente para
los privilegios de los periodistas, que dicen están garantizados
por la Primera Enmienda sobre el derecho a la libertad de prensa.
Algunos temen que ese privilegio peligra y señalan varios casos
en los últimos meses en los que jueces le han negado a los periodistas
el derecho a mantener en secreto a sus fuentes.
La ley estadounidense no le concede privilegios absolutos a los periodistas,
que serían comparables a los de un sacerdote o médico, pero
los periodistas alegan que la Primera Enmienda concede implícitamente
ese privilegio.

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