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La “Rosa” descansa en paz

Entre el frescor de la mañana y el pesar de artistas y autoridades culturales, los restos de Rosa Mena Valenzuela fueron sepultados ayer en Los Ilustres.

Publicada 8 de enero 2004, El Diario de Hoy

Claudia Núñez
El Diario de Hoy

escenarios@elsalvador.com

Un Cristo de concreto y ángel cargando una cruz acompañan ahora el sepulcro de quien en vida fuera una de las mejores pintoras salvadoreñas: doña Rosita Mena Valenzuela. Ambas estatuas están situadas frente al lugar donde su cuerpo descansa, desde ayer, en el cementerio Los Ilustres.

Las lágrimas de algunos familiares y las palabras de tres representantes de la plástica nacional sellaron el último adiós de la artista, que con su técnica y espiritualismo contagió a muchos y trascendió en la cultura del país.

“Cada vez que muere un artista, perdemos parte de nuestro patrimonio”, expresó Gustavo Herodier, presidente de Concultura, mientras observaba el féretro plateado que acogía el cuerpo de Valenzuela. “Un cuerpo (que a pesar de su diminuta estatura) le quedaba pequeño comparado con su elevada estatura artística y humana”, añadió.

Unas 30 personas despidieron los restos de Rosa Mena Valenzuela. Artistas y autoridades culturales escoltaron el féretro de la pintora.Foto EDH

Antonio Lara, de la Asociación de Artistas Plásticos de El Salvador (ADAPES), destacó el papel varguardista que la artista desempeñó a lo largo de toda su vida, no sólo en El Salvador, sino en Latinoamérica. “Su obra muestra la ruptura de las normas académicas con un uso anticonvencional del color y la línea”, subrayó el artista.

“Descansa en paz hermana, amiga y compañera”, expresó el maestro Miguel Ángel Orellana en sus últimas palabras a Rosita. El silencio invadió el campo santo.

Familia y amigos

Rosa Mena Valenzuela nunca se casó ni tuvo hijos, pero consideraba como parte de su familia a las personas que habían vivido con ella desde hace más de dos décadas.

Frente a su tumba, y evidentemente acongojado, José Torres, ahijado de la artista, observaba la despedida de la persona que durante 21 años fuera para él como “una madre”. “Estoy triste, pero sé que ella seguirá con nosotros”, afirmó.
Ricardo Mena Valenzuela, único familiar por consanguinidad de la artista, expresó que la relación con su tía era muy esporádica, pero al enterarse de su estado de salud la visitó en el hospital.

“Estaba recibiendo los santos óleos y no pude hablar con ella, tenía una expresión facial no definida”, detalló Mena Valenzuela.
La misa de cuerpo presente, que antecedió el sepelio, fue celebrada por el nuncio apostólico Giacinto Berloco, en la parroquia San José de la Montaña.

A ambos eventos asistieron representantes de Concultura, Patronato Pro Patrimonio Cultural, Marte y ADAPES.
Sin embargo, contrario a cualquier expectativa, sólo La Negra Álvarez, Fernando Pleitez, Cristina Gozzini, Andrés Ujueta, Miguel Ángel Orellana y Antonio Lara se distinguían entre los artistas asistentes.

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