Claudia Núñez
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
Un Cristo de concreto y ángel cargando una cruz acompañan
ahora el sepulcro de quien en vida fuera una de las mejores pintoras salvadoreñas:
doña Rosita Mena Valenzuela. Ambas estatuas están situadas
frente al lugar donde su cuerpo descansa, desde ayer, en el cementerio
Los Ilustres.
Las lágrimas de algunos familiares y las palabras de tres representantes
de la plástica nacional sellaron el último adiós
de la artista, que con su técnica y espiritualismo contagió
a muchos y trascendió en la cultura del país.
Cada vez que muere un artista, perdemos parte de nuestro patrimonio,
expresó Gustavo Herodier, presidente de Concultura, mientras observaba
el féretro plateado que acogía el cuerpo de Valenzuela.
Un cuerpo (que a pesar de su diminuta estatura) le quedaba pequeño
comparado con su elevada estatura artística y humana, añadió.
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| Unas 30 personas despidieron los restos de Rosa Mena
Valenzuela. Artistas y autoridades culturales escoltaron el féretro
de la pintora.Foto EDH |
Antonio Lara, de la Asociación de Artistas Plásticos de
El Salvador (ADAPES), destacó el papel varguardista que la artista
desempeñó a lo largo de toda su vida, no sólo en
El Salvador, sino en Latinoamérica. Su obra muestra la ruptura
de las normas académicas con un uso anticonvencional del color
y la línea, subrayó el artista.
Descansa en paz hermana, amiga y compañera, expresó
el maestro Miguel Ángel Orellana en sus últimas palabras
a Rosita. El silencio invadió el campo santo.
Familia y amigos
Rosa Mena Valenzuela nunca se casó ni tuvo hijos, pero consideraba
como parte de su familia a las personas que habían vivido con ella
desde hace más de dos décadas.
Frente a su tumba, y evidentemente acongojado, José Torres, ahijado
de la artista, observaba la despedida de la persona que durante 21 años
fuera para él como una madre. Estoy triste, pero
sé que ella seguirá con nosotros, afirmó.
Ricardo Mena Valenzuela, único familiar por consanguinidad de la
artista, expresó que la relación con su tía era muy
esporádica, pero al enterarse de su estado de salud la visitó
en el hospital.
Estaba recibiendo los santos óleos y no pude hablar con ella,
tenía una expresión facial no definida, detalló
Mena Valenzuela.
La misa de cuerpo presente, que antecedió el sepelio, fue celebrada
por el nuncio apostólico Giacinto Berloco, en la parroquia San
José de la Montaña.
A ambos eventos asistieron representantes de Concultura, Patronato Pro
Patrimonio Cultural, Marte y ADAPES.
Sin embargo, contrario a cualquier expectativa, sólo La Negra Álvarez,
Fernando Pleitez, Cristina Gozzini, Andrés Ujueta, Miguel Ángel
Orellana y Antonio Lara se distinguían entre los artistas asistentes.