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Banda regimental ameniza
El valor cultural de los antiguos parques ahuachapanecos

Ahuachapán. Las autoridades quieren que los habitantes tengan lugares seguros y tranquilos

Publicada 8 de enero 2004, El Diario de Hoy

Roberto Díaz Zambrano
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

Los parques ahuachapanecos guardan en sus rincones una historia de guerras, movimientos políticos, terremotos, inundaciones y detalles sencillos de sus habitantes.

Por eso, las autoridades se han preocupado por mantener en buen estado las instalaciones de dos de los parques más antiguos del departamento: La Concordia y el Francisco Menéndez.

Por sus veredas llenas de flores y árboles, familias completas o un solitario suelen disfrutar de la quietud de la tarde.

Especialmente, cabe destacar la ornamentación cuidada y la preocupación por escoger las plantas y flores adecuadas para el clima húmedo de la localidad.

Cada día, centenares de vecinos visitan el Parque Francisco Menéndez. Foto: EDH/Roberto Díaz Zambrano

Una costumbre que ha permanecido intacta desde hace dos siglos son los conciertos que ofrece la banda del Regimiento Militar Número Siete, que deleita a los asistentes todos los martes, jueves y domingos, con interpretaciones de música moderna y clásica.

La transformación no ha sido sencilla.
Antes eran solares baldíos sin ningún atractivo.
Ahora personas altruistas y el esfuerzo de la municipalidad los han convertido en sitios turísticos.

Historia


El Parque La Concordia fue construido para celebrar la reconciliación de dos familias ahuachapanecas. Foto: EDH/Roberto Díaz Zambrano

Según los ahuachapanecos de avanzada edad, el Parque La Concordia fue construido para celebrar la reconciliación de dos familias que mantenían una lucha constante.

El presbítero Isidro Menéndez fue quien bautizó la plaza central con ese nombre. En 1936, la administración de Pío Romero construyó la torre central.

En el caso del Parque Francisco Méndez, fue el entonces presidente, Francisco Menéndez, quien mandó a traer desde Suiza un barandal especial que hasta la actualidad rodea los cuatro costados del jardín.

El material de la infraestructura no se podía fabricar en el país, así que lo costeó con sus propios recursos. Ambos centros de diversión fueron declarados monumentos nacionales por su belleza y tradición.

Otros lugares menos famosos que son visitados con frecuencia por los ciudadanos ahuachapanecos son el Parque Bernardino Zamora, el parquecito Mi Pueblo, gestionado por la ex Primera Dama de la República Elizabeth de Calderón Sol.

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