DPA
El Diario de Hoy
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Reyes sabe que a nuestro país no regresará como mínimo
hasta el 15 de este mes. Eso si Bora Milutinovic no decide que viajen
de inmediato a Hong Kong.
Si no viajamos de inmediato, me voy a El Salvador para presentarme
a los entrenamientos de FAS, expuso Williams.
Dentro del tema de su equipo, el delantero no puede obviar sobre la última
final. Esa que lo llevó hasta la concentración en Danlí.
Pero no habla de cosas que ya todos sabemos, sino de pequeñas anécdotas
que se dieron ese día dentro de la cancha
Recuerdo que cuando me agaché para sujetarme la pierna por
el dolor, se me acercó Juan José Gómez y me dijo
que no siguiera, que no me arriesgara, que me podía volver a lesionar
seriamente. Cuando le anoté el gol, probablemente Juanjo se dijo
que mejor le hubiera hecho caso, narró.
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| Con todo. El delantero se entrena desde el martes
con Honduras. Foto: EDH |
También se me acercó el Zarco y me dijo
que todavía tenía más campeonatos por delante, que
me saliera. Gracias a Dios que no le hice caso, dijo con una sonrisa,
sin afán de menosprecio o burla hacia ambos jugadores.
Luego Williams recuerda cómo, un día antes del juego y en
son de broma, Álex Campos le dijo que le dejara una, que
él ya había sido campeón dos veces.
Me lo dijo bromeando el día que me llegaron a traer ustedes
(El Diario de Hoy) para hacer la producción con él, luego
me lo dijo en serio el día del juego, pero yo le respondí
que no, que era mío (el título). Que no se fuera a sentir
mal si no lo conseguía, detalló Reyes.
Fueron muy injustos los que le echaron la culpa a él o a
Juan José. La verdad que sólo uno que está adentro
de la cancha en una final sabe lo nervioso que está, aseveró
el atacante.
La llamada y el llanto
Williams recordó que algo extra que lo motivó para encarar
la final fue la llamada de uno de los delegados que había enviado
Bora para observarle en el juego.
Me llamó para desearme suerte, que no hablaba más
porque no quería distraer mi concentración. Le agradecí
y le dije que no había problema, porque en FAS lo que menos hacemos
ese día es pensar en la final, jugamos cartas, escuchamos música
y chistamos entre nosotros. Ese llamado me hizo decirme que el título
debía ser mío y del equipo, describió.
Luego del gol de chilena, cuando llegué al banquillo, lloré
como un niño. Ahí Dios me puso que el título debía
ser de FAS. Por eso el dije al profe Castillo que me dejara patear primero,
porque Pacheco iba hacerlo y yo era quinto. Si iba de héroe a villano
no importaba, había que correr el riesgo y me tuve fe, finalizó.