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Una ayuda para reducir la pobreza

En departamentos como La Unión, la pobreza ha disminuido, en parte, gracias al dinero que los emigrantes envían.

Publicada 5 de enero 2004, El Diario de Hoy

Omar Cabrera
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com

Las remesas se han convertido en una fuente importante de recursos no sólo para cientos de miles de hogares, sino también para municipios enteros.

Parte del dinamismo de ciudades como San Miguel se basa en el constante flujo de dólares que envían los salvadoreños residentes en el exterior.

El tema es uno de los que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD) evalúa en su informe correspondiente a El Salvador para el año 2003.

El documento señala que el monto de la remesa promedio que reciben los hogares varía entre los $130 y los $175 mensuales.

Los departamentos de donde más personas emigran son aquellos con mayores índice de pobreza.

Sin embargo, hay departamentos que se salen del patrón. Uno de ellos es La Unión, donde según el PNUD “la pobreza humana ha descendido notablemente en los últimos años, en parte, debido al alto nivel de remesas que recibe”.

Según el informe, “no cabe duda, por lo tanto, de que las remesas se han convertido en un componente fundamental de muchas economías locales y regionales, particularmente en el consumo familiar, la construcción de viviendas y la compra de inmuebles.”

Obras locales

Los salvadoreños residentes en Estados Unidos también están apoyando el desarrollo local en algunas comunidades.

En municipios como Chirilagua, en San Miguel, los “hermanos cercanos” han aportado dinero para la reparación de calles y la construcción de escuelas.

Un programa impulsado por el Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (FISDL) busca aprovechar esta situación.
El programa financia obras con remesas y aportes de FISDL y las alcaldías.

La figura, auspiciada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se inspira en el llamado modelo de “los tres tercios”, puesto en marcha inicialmente en México.

La motivación por apoyar el desarrollo de sus comunidades de origen ha hecho que numerosos salvadoreños se organicen en Estados Unidos.

El PNUD destaca que estos son ejemplos positivos de la formación de redes humanas fortalecidas por la globalización.
Las iniciativas no serían posible sin el desarrollo que en la actualidad han alcanzado los medios de comunicación, como la internet.s y se harán cruces de información, para los cuales se contará con la cooperación del gobierno estadounidense.

 

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