| |

Palabras
Estación de Venecia
Entonces
me fui en silencio, para no despertarlo de su largo y eterno ensueño...
Carlos Balaguer
En Venecia no circulan los autos, pues su sistema de tránsito
es fluvial y sólo las góndolas y las lanchas circulan
por sus verdes canales...
Pero además de góndolas, circulan por sus calles miríadas
de turistas... Entre ellos artistas, historiadores, poetas, hombres
de negocios, o simplemente personas amantes del arte y de visitar
museos. Pues Venecia es un museo flotante de gran historia y castillos.
Fue, si no me equivoco, en el Museo de la Academia, donde me encontré
en un rincón la figura de mármol de un hombre meditabundo.
Era El Pensador, de Rodin, ¡nada menos ante mí!
pensando en sus sueños...
Su imagen en la penumbra me conmovió. A esa hora de aquel
extraño encuentro ya estaba por cerrar el museo. Entonces
me fui en silencio, para no despertarlo de su largo y eterno ensueño...
Es una góndola autobús que nos lleva a una enorme
y oscura estación de trenes...
Venecia, la leyenda del sueño del pensador.
Día a Día
La agricultura rentable requiere de un apoyo agroindustrial que procese y venda
los productos del campo. Pero tal apoyo no se va a producir con
las limitantes al tamaño de la propiedad, por la razón
de que la propiedad pequeña (como la define la Constitución)
no es capaz de suministrar los volúmenes que las plantas
requieren, aun las miniplantas.
Como nos dicen conocedores de estos asuntos, una pequeña
planta industrial puede procesar en pocas semanas toda la producción
de ciertas clases de fruta de Usulután. ¿Qué
hace luego esa instalación? ¿Y quién va a asegurar
a los dueños de los equipos que habrá suficiente fruta
en el futuro? Si a esto se agrega el historial de arbitrariedades
que se dan en el país, el cuadro se ensombrece mucho.
Dejemos todos de estar buscando en las ramas la solución
del problema agrario, para ir al centro del asunto: que nuestra
agricultura continúa secuestrada por las locuras y estupideces
de los mesiánicos de los años ochenta.
|
|