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Los toros se caen a Pedazos
Firpo
fue derrotado ayer por Isidro Metapán, sumo su segundo contraste
al hilo y se hunde en el fondo del tabla sin haber convertido goles
Roberto Aguila/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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Firpo 0
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Isidro Metapán
1
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Adolfo Menéndez,
meta cementero (Izq.), tapó tres jugadas
de peligro de los pamperos. En la foto, corta
la avanzada de Pablo Rodríguez (Der.), de Firpo. Al
centro, Óscar Martínez.
Foto EDH / RICARDO BENITEZ
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Cuando un equipo tiene la pelota, dispone del campo y la iniciativa,
se mentaliza para hacer fútbol ofensivo y provoca llegadas
pero sin poder convertir goles, es que algo le pasa en la maniobra
final.
Ese fue el mensaje que transmitió Luis Angel Firpo ayer,
cuando dispuso de todas las ventajas para imponerse al Isidro Metapán
y, al final, salió derrotado por 1-0.
La conclusión que sacamos de todo esto es que no basta tener
la pelota y disponerse ofensivamente, si no se respaldan las acciones
con sorpresa y convicción.
Firpo, en este sentido, fue muy repetido en su intención
ofensiva, antes de que llegara el gol metapaneco y después,
cuando hubo obligación de buscar la paridad en el marcador.
En ambos momentos tuvo el control del juego, la pelota que partía
del cruce defensivo de Guillermo Morán y se prolongaba en
el acarreo incesante de Héctor Canjura , y en la muestra
de pundonor de Santos Cabrera para ganar terreno y juntarse con
los delanteros. Hasta ahí no aparecían los reproches,
porque todo se mostraba fácil para encontrarse con el triunfo.
No se había conseguido porque Metapán tenía
en el arco a Fito Menéndez y éste le había
parado dos tiros de gol a Guillermo Morán y a Santos Cabrera.
Falta de equilibrio
El gran problema pampero apareció, como siempre, cuando no
pudo mantener el equilibriodefensivo-ofensivo al perder la pelota.
Y pierde el equilibrio porque no presiona, porque regala los espacios
y la marca termina siendo una ficción. Entonces es cuando
se comienza a caer a pedazos, como pasó en el gol cementero:
una carrera a campo traviesa de René Ramos sin que nadie
lo cierre, con el arquero Portillo regalado para que el goleador
ponga la pelota donde quiere.
Y después, cuando ya se impone buscar el gol de la paridad
con mente fría, Firpo se cierra en una acción ofensiva
sin ideas y, por consiguiente, sin sorpresa.
Así, en esa porfía que nunca trajo dividendos, Santos
Cabrera o Héctor Canjura crearon desbordes a placer por la
punta derecha de su ataque, metieron el centro de todos colores,
y el resrultado fue siempre el mismo: ausencia total de rematadores
porque tanto Israel Castro como Sevillano se desmarcan mal, y porque
ninguno de los otros volantes tiene presencia en el área
rival. Esta situación le facilitó al Metapán
marcar el gol y aguantarlo.
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