| |

Analizando
Los medios de comunicación
María Teresa de Jovel*
El Diario de Hoy
larajovel@uandes.cl
Los
medios de comunicación son necesarios en la sociedad para
que los pueblos estén informados
Como parte de la familia de El Diario de Hoy, a la que pertenezco
por mi colaboración en esta columna, que se publica cada
15 días, no puedo dejar de referirme a los graves actos de
agresión que desde hace un tiempo vienen sufriendo los profesionales
de la comunicación, tanto de El Diario de Hoy como de otros
medios, principalmente los que han dado cobertura al largo y doloroso
conflicto en el tema de la salud.
No podemos quedarnos indiferentes ante estas agresiones. Los medios
de comunicación social son necesarios en la sociedad para
que los pueblos estén informados. Es bien sabido que la desinformación
y la información que no es fiel a la verdad promueve conflictos
en las sociedades y en los pueblos.
Digo desinformación e información que no es
fiel a la verdad, porque también los medios deben recordar
que -como dice el Santo Padre- aunque con frecuencia prestan
un valiente servicio a la verdad, algunas veces funcionan como agentes
de propaganda y desinformación al servicio de intereses estrechos
o de prejuicios de naturaleza nacional, étnica, racial o
religiosa, de avidez material o de falsas ideologías de tendencias
diversas. Ante las presiones que empujan a la prensa a tales errores,
sigue diciendo el Santo Padre, es imprescindible una resistencia
ante todo por parte de los propios hombres y mujeres de los medios,
pero también de la Iglesia y otros grupos responsables.
Precisamente, el Santo Padre Juan Pablo II dio un mensaje el 24
de enero pasado, día de San Francisco de Sales, patrono de
los periodistas, recordando la grave responsabilidad que tienen
los medios como importantes comunicadores en servicio de la paz.
Este mensaje lo ha escrito con motivo de la Jornada Mundial de las
Comunicaciones Sociales, que se celebrará el domingo 1 de
junio, precisamente con el tema Los medios de comunicación
social al servicio de la auténtica paz, a la luz de
la encíclica Pacem in Terris, del Beato Papa
Juan XXIII, que en palabras de Juan Pablo II llegó
como un faro de esperanza para los hombres y mujeres de buena voluntad
en los oscuros días de la Guerra Fría.
En aquel histórico documento, publicado en plena Guerra
Fría, el Papa Bueno presentó la verdad, la justicia,
la caridad y la libertad como los pilares de una sociedad pacífica.
Estas palabras Guerra Fría ¿no nos suenan
un poco familiares ante las noticias belicistas que estamos recibiendo
en estos días, ante el ambiente de delincuencia y graves
hechos que tienen a la población salvadoreña atemorizada?
Tras constatar que en las últimas décadas ha
crecido enormemente el poder de los medios para moldear las relaciones
humanas e influenciar la vida política y social, tanto para
el bien como para el mal, Juan Pablo II asegura que la
exigencia moral fundamental de toda comunicación es el respeto
y el servicio a la verdad.
Por ese motivo, aclara en el mensaje, la Iglesia defiende
el derecho a buscar la verdad libremente y dentro de los límites
del orden moral y el bien común, manifestar y difundir las
propias opiniones, todo ello como condición necesaria para
la paz social.
El Santo Padre, siempre preocupado por el bienestar espiritual,
moral y social de los pueblos, explica algunas circunstancias que
pueden poner en peligro ese trabajo de los medios, que debe estar
siempre al servicio de la verdad. Por eso, explica, si bien
es cierto que los medios suelen pertenecer a grupos con intereses
propios, privados y públicos, la naturaleza intrínseca
de su impacto en la vida requiere que no favorezcan la división
entre los grupos, por ejemplo, en el nombre de la lucha de clases,
del nacionalismo exacerbado, de la supremacía racial, la
limpieza étnica u otros similares.
La libertad dice el Papa es una condición
previa de la verdadera paz, así como uno de sus más
preciosos frutos. Los medios sirven a la libertad sirviendo a la
verdad y, por el contrario, obstruyen la libertad en la medida en
que se alejan de la verdad y difunden falsedades o crean un clima
de reacciones emotivas incontroladas ante los hechos.
Cuánto tenemos que aprender de este mensaje las personas
que nos dedicamos y que servimos a los demás a través
de nuestro trabajo periodístico o de opinión. La siguiente
frase del Santo Padre es más que iluminativa: Sólo
cuando la sociedad tiene libre acceso a una información veraz
y suficiente, puede dedicarse a buscar el bien común y respaldar
una responsable autoridad pública.
Sin embargo, podemos estar tranquilos y confiados, porque no estamos
solos ni desprotegidos en este servicio. El Papa concluye asegurando
sus oraciones para que los hombres y las mujeres de los medios
asuman, más que nunca, el desafío de su vocación:
servir al bien común universal. De ello depende, en gran
medida nos dice su realización personal y la
paz y felicidad del mundo.
*Columnista de El Diario de Hoy.
|
|