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Opinando
AL OÍDO DE LA ESCUELA SUPERIOR DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
María A. de López
Andreu*
editorial@elsalvador.com
Mi
sugerencia es que la ESEN, como una innovación más,
incorpore la cátedra de Formación de la Familia
La ESEN, presentando su Centro de liderazgo, organizó
un magistral programa sobre el tema. Escuchamos magníficas
intervenciones (Ricardo Poma, Rafael Barraza y Claudia Samayoa,
de casa; Santiago Álvarez De Mon, de IESE, Universidad
de Navarra), que finalizaron con una excelente conferencia del Presidente
de la República. Ojalá que los ex alumnos de la ESEN,
en su columna de este periódico, traten extensamente las
importantes enseñanzas de esa tarde.
Yo me limitaré a un tema, mencionado por el Presidente, quien
se dirigió a los jóvenes, para compartir con ellos
lo vivido, lo soñado, lo sufrido, lo aspirado....
Y lo hizo, mostrándose como es: un ser humano de grandes
cualidades.
Es el grupo -dijo- el que decide quién es el líder;
es la comunidad la que toca a su puerta y le llama. El
líder no es un iluminado; el conocimiento de la solución
ya existe en el grupo, pero ha faltado un aglutinante que los lleve
a concretarla; eso lo hace el líder. En una democracia,
el iluminado es el pueblo. El liderazgo no se improvisa;
el líder es alguien que se ha estado preparando siempre,
para el momento preciso. Debemos crear un grupo de ciudadanos que
estén listos para cuando la colectividad toque a sus puertas.
Así comenzó a desarrollar el tema: Creando un
país de líderes, dentro del cual asignó
un papel -clave y decisivo- a su ambiente familiar.
Contó el mandatario sus inicios: tal como deseaba, vivía
en el campo, en contacto con la naturaleza, dedicado a la docencia
y con mucho tiempo para pensar. Nada de política. Hasta que
el FMLN asesinó a su suegro, el bien recordado Dr. José
Antonio Rodríguez Porth, teniendo en brazos a su nieta, Gabriela.
¿Qué hacer con la rabia, el odio, la indignación,
la frustración?, se preguntó. Y concluyó
que no podría vivir en la paz que deseaba para sí,
habiendo violencia en nuestro país; decidió, entonces,
entrar en política, contribuyendo a mejorar y desarrollar
El Salvador.
Pero la política sin serle atractiva no le era
desconocida. Por el lado materno, su abuelo (con quien tuvo especial
unión) y bisabuelo fueron políticos que tuvieron acceso
a cargos importantes. Y su padre, desde joven, participó
en política. La familia imprime en nosotros ciertos
grados de competencia. De allí que nuestros logros no son
individuales; ya traemos un bagaje familiar y de nuestra nacionalidad,
dijo el Presidente.
¡Y éste es el punto!
Porque en nuestro país, tristemente, somos unos pocos quienes
tenemos el privilegio de conocer a nuestro papá; poquísimos
los que sabemos quiénes fueron nuestros abuelos, y contaditos
los que conocemos algo de nuestros bisabuelos y tatarabuelos. Es
decir: la mayoría de salvadoreños comienza de cero,
sin bagaje, sin tradición familiar. ¿Cómo crear
un país de líderes cuando el 70% de las familias es
disfuncional, sin figura paterna fija, recursos escasos y violencia
abundante?
Éste es un grave problema moral y humano, sí. Pero
también lo es económico, porque incide directamente
en la productividad y competitividad de nuestro país.
Y aquí es donde entra la ESEN, que ofrece una educación
que nos implante en la modernidad, nos inserte en la tecnología
y entrene para aprender a aprender. Cuenta con Economía
y Negocios, Derecho, Centro de Liderazgo. Todo eso está muy
bien y es muy necesario. Pero es inútil si no fortalecemos
la familia en todos los estratos sociales; esto es crucial para
hacer líderes.
Mi sugerencia es que la ESEN, como una innovación más,
incorpore a sus carreras la cátedra de Formación de
la Familia, para dotar a sus alumnos de herramientas que les permitan
formar hogares estables, funcionales, transmitiendo a sus hijos
las experiencias acumuladas por generaciones, no sólo a la
luz del intelecto, sino, principalmente, a la luz del amor.
¿Suena raro? Einstein dijo que a primera vista, una
idea debe ser absurda para que sirva. Y el presidente Flores
expuso: El líder crea cosas que no existían,
elabora una visión, una inteligencia, construye soluciones,
crea una energía que tampoco existía, se toma la responsabilidad
de llevar a la colectividad a alcanzar esas soluciones.
De eso hablamos: de soluciones y liderazgo.
Dejo en manos de líderes -el Presidente, el ingeniero Ricardo
Poma y la ESEN- esta sugerencia.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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