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Opinando
¡Se
rasgaron las vestiduras!
Se dice muy sabiamente que: Ante un enfrentamiento entre el derecho
y la justicia, debe prevalecer la justicia. En este caso será
la justicia de las víctimas, y no el derecho
abusado del delincuente.
Ante la anarquía, impunidad y alta delincuencia que estamos
viviendo, el señor Presidente de la República, después
de varios meses de lucha, logró la aprobación de la
Ley Antimaras, y hoy se ha permitido pedir, señalar y observar
a los aplicadores de la ley, para que juzguen y sentencien a los
delincuentes aplicando dicha legislación, y no oponiéndose
a ello, basándose en un sinfín de subterfugios legalistas.
Se dice muy sabiamente que: Ante un enfrentamiento entre el derecho
y la justicia, debe prevalecer la justicia. En este caso será
la justicia de las víctimas, y no el derecho
abusado del delincuente.
Nuestro Gobierno está constituido por tres poderes independientes
entre sí, pero con un solo propósito: El bienestar
del pueblo salvadoreño. Responsabilidad ésta que en
última instancia le corresponde al Presidente de la República.
Él tiene toda la autoridad que el pueblo le delegó
en las elecciones, y por ello puede pedir respetuosamente, y señalar
el cumplimiento de las atribuciones de cualquier dependencia gubernamental.
La independencia argüida para escapar responsabilidades
no impide un juicio moral o evaluación sobre el correcto
o incorrecto cumplimiento de atribuciones que le corresponden a
un ente. Analicemos el ejemplo siguiente.
Recientemente, el noticiero del Canal 2 de TV, realizó una
encuesta telefónica referente a la delincuencia, y pedía
que los televidentes votaran si estaban a favor de la lucha del
Presidente o a favor de la negativa de los jueces. El resultado
fue: a favor del Presidente, el 88%, y a favor de los jueces, el
12%.
Creemos que no van a venir a acusar a los que quizás, acertadamente,
señalaron mal a los juzgadores. Pues se dice que el pueblo
no se equivoca.
También varias veces el Depto. de Estado de EE.UU. ha calificado
muy mal la actuación de todo el ramo de justicia, lo cual
también provocó otra protesta del pleno de la Corte.
Leemos hoy la amenaza de recurrir con denuncias a organismos internacionales.
Lástima que los familiares de tanta víctima no están
organizados para hacer una masiva denuncia dentro y fuera del país
por tanta impunidad.
No es aconsejable y sí lamentable tanta insensata prepotencia.
Recordemos que: Dios es el juez de toda la tierra. (Gén.
18:25). No será el pueblo el que va a pasar la factura solamente,
pues además:
No desconocer que, sobre todas las leyes humanas imperfectas, hay
una ley perfecta y de inevitable cumplimiento sobre quienes infringen
y no cumplen correctamente con sus atribuciones, ésta es
la ley de la siembra y la cosecha: No os engañéis;
Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare,
eso también segará. (Gal. 6: 7, 8).
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