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Desconocen
la identidad de los agresores
Dos asesinados en autobús
Sonsonate.
Nadie estableció las razones de los crímenes. Vecinos
exigieron mayor control de los usuarios de buses.
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Los
cadáveres de dos jóvenes asesinados en un bus
fueron reconocidos cerca del cantón Metalío,
de Acajutla, Sonsonate . Foto
EDH/Erika Prado
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Los pasajeros gritaban al conductor que detuviera la marcha, trataban
de correr, mientras se escuchaban las detonaciones de numerosos
disparos. Los atacantes huyeron y en el sitio quedaron los cadáveres
de dos jóvenes.
Eran apenas las 6:50 de la mañana de ayer, y el autobús
viajaba de Sonsonate a la frontera La Hachadura. Tranquilos y somnolientos,
los pasajeros permanecían tranquilamente sentados.
Uno de los pasajeros se percató de que unos ocho kilómetros
antes de llegar al sitio donde se produjo el crimen, cerca del caserío
Costa Brava, en el límite entre Sonsonate y Ahuachapán,
habían subido a la unidad dos hombres.
La muerte
Nadie sospechó nada al notar la presencia de los desconocidos,
tampoco cuando minutos después, subieron otros dos jóvenes.
Estos últimos fueron poco después los asesinados.
Aparentemente, hubo una discusión entre los cuatro hombres
y repentinamente empezaron a gritar.
Los dos primeros desenfundaron armas de fuego, y entonces empezaron
los gritos de pasajeros que pedían al motorista detener la
marcha del vehículo.
Otros trataban de correr entre los asientos al notar que dos de
ellos tenían armas de fuego.
Las detonaciones fueron numerosas, y la mayoría de balazos
alcanzaron a Edgar Ernesto López Vásquez, de 26 años,
cuyo cadáver quedó tendido en el piso del bus.
Uno de sus acompañantes, Víctor Antonio Fuentes Caballero,
de 23, logró bajarse de la unidad, pero lo mataron cuando
apenas se había alejado unos dos metros.
Posteriormente, los homicidas escaparon del sitio sin ser identificados.
La unidad quedó estacionada en el sitio hasta que llegaron
policías y otras autoridades.
Éstos no precisaron detalles sobre las causas del crimen,
identidad de los atacantes ni siquiera sobre el calibre de las armas
usadas.
Uno de los pasajeros logró informar lo ocurrido a la familia
de Edgar, que reside relativamente cerca del sitio.
Poco pudieron aportar al proceso, salvo indicar que el joven se
dirigía junto a otros hombres al río Paz, donde trabajaba
en la extracción de arena.
Entre los pasajeros había mucho temor tras lo ocurrido. Unos
optaron por alejarse de la escena del crimen y otros poco podían
detallar a los policías sobre lo que pasó.
Lo malo es que estas cosas pasan por falta de vigilancia,
lamentó un agricultor.
Hubo quienes llamaron a la PNC a establecer mayor control sobre
pasajeros de autobuses y, especialmente a destacar agentes en las
unidades de transporte público.
Difícil de aclarar
Pocos datos había ayer al mediodía sobre lo ocurrido.
Las autoridades deberán intensificar su trabajo para encontrar
a los responsables
- No se estableció si existía algún tipo de
relación entre los asesinados ni si estos tenían enemigos
por alguna razón.
- Inicialmente, los forenses detallaron que el cuerpo de Edgar tenía
tres heridas de bala, y el de Víctor, cuatro. Pero no indicaron
calibres.
- Aun cuando se presumen rencillas personales, no se ha precisado
la causa del ataque.
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