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Un
regreso victorioso
llegó el día. MaÑana se estrena en nuestro
país la tercera parte de el señor de los anillos:
El retorno del rey.
Las
fuerzas de la oscuridad serán derrotadas y la paz regresará
a la Tierra Media, pero antes, una sangrienta batalla será
librada y todo por la culpa de un pequeño, pero poderoso
anillo.
Después de 12 meses de impaciente espera, la última
parte, de la que la mayoría de críticos considera
la mejor trilogía fílmica de todos los tiempos,
finalmente ha llegado a las salas de cine.
Con El Retorno del Rey el director Peter Jackson ha concluido una
obra maestra que tardó cuatro años en gestarse y que
ha logrado penetrar en la mente y en los corazones de millones de
espectadores alrededor del mundo.
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Lea
además |
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La
otra cara de los anilos
Una crítica
de cine del new york times se cansa de elogiar a la trilogía
de the lord of the rings y presenta otras hipótesis
sobre su éxito taquillero.
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Pero el triunfo de la película se debe en gran parte a la
capacidad narrativa del autor original de la obra: John Ronald Reuel
Tolkien un profesor de literatura que escribió un día
en una hoja en blanco, mientras calificaba unos exámenes:
En un agujero en el suelo vivía un hobbit y así
comenzó a crecer en su mente una historia fantástica
tan larga que le fueron necesarios cuatro libros y 25 años
para poderla terminar.
Este espectáculo es un tributo a la imaginación, esa
capacidad humana de crear seres y cosas que parecen surgir de la
nada, algo en lo cual Tolkien era un experto a tal punto que le
obsesionaba la idea de inventar lenguajes que no tuvieran nada que
ver con los ya existentes, inclusive mucho antes de iniciar su experimento
lingüístico más ambicioso y que titularía:
El Señor de los Anillos.
No fue hasta el año 2001 que la visión de Tolkien
pudo ser recreada de manera fiel en la pantalla gigante gracias
al poder de las computadoras, pero, sobre todo, gracias a las creativas
mentes que se encuentran detrás de este sueño cinematográfico.
Ahora, está a punto de dar inicio la función con el
tercer y último acto de una historia mágica, con personajes
fantásticos pero creíbles, vivos gracias a las emociones
humanas que transmiten al espectador. Hay que estar preparados porque
serán más de tres horas de viaje a través de
los parajes de la Tierra Media.
Los ejércitos del bien y el mal siguen combatiendo y el anillo
continúa su jornada a través de los inhóspitos
y decadentes valles y montañas de Mordor, sus únicos
guardianes son dos hobbits uno de ellos poco a poco se convierte
en una sombra, pero el otro trata de iluminar constantemente el
camino de su compañero.
Sam y Frodo casi han llegado a la espantosa residencia de El Señor
Oscuro: Sauron, pero antes deberán librar varios obstáculos
monstruosos, algunos de ellos, incluso, tienen más de dos
patas. Gollum continúa siguiéndolos tratando de recuperar
su preciado anillo.
Aragorn debe aceptar con responsabilidad su papel como líder,
Gandalf no debe caer en la desesperación y usar su magia
con sabiduría, y Frodo debe seguir su lucha contra el poder
malévolo que el anillo ha logrado despertar en él.
Al final, después de sentir en algún momento que la
oscuridad había vencido a la humanidad, la esperanza se renueva
donde no parecía quedar ninguna, la paz llega con una promesa:
La Tierra Media será nuevamente un lugar donde los Hobbits,
los Hombres, los Elfos y los Enanos seguirán existiendo hasta
el fin de los tiempos.
El Retorno del Rey es una película que promete y cumple.
Hay algunos agujeros que asustarían al mismo Tolkien, como
la ausencia repentina de Saruman que simplemente desaparece o los
agregados que dan la sensación de estar viendo
demasiados finales.
Pero pese a los escollos la adaptación escénica es
muy buena, todos los elementos importantes de la novela están
presentes y las ausencias parecen ser justificables, sin embargo
a los puristas de Tolkien puede que les dé una que otra comezón
de vez en cuando.
Esta no es una película perfecta como muchos
críticos la proclaman, pero es grandiosa por lo que es: un
tributo a la fantasía y a la imaginación humana.
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