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Lunes 22 de Diciembre
 

 

 
 

Rigoberto Monge, el máximo vocero del sector privado
El amo del juego detrás del TLC

UEste es un relato sobre las experiencias que el principal negociador del sector privado salvadoreño tuvo en el TLC con Estados Unidos, y sus esfuerzos por evitar el divisionismo.

Guadalupe Trigueros
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Rigoberto Monge se mantuvo alerta a las pretensiones de Estados Unidos hasta el último día de la negociación. Foto EDH
Debajo de su diplomacia hay astucia. Antes de negociar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, ya conocía quienes serían los rivales en la negociación, a nivel regional: Salomón Cohen y Anabel González, representantes de Guatemala y Costa Rica, respectivamente.

También conocía las posiciones que jugaba cada miembro del equipo de negociadores de El Salvador.

Para asegurar sus movimientos en el proceso, se ganó la confianza de los agricultores, quienes lo asociaban más hacia la industria que hacia ellos mismos.

Con todos los ángulos controlados, a Rigoberto Monge le fue fácil determinar el calibre de la artillería que Estados Unidos utilizaría en la negociación con Centroamérica, antes de ser descargada.

Así se convirtió en el amo del juego, en el negociador principal del sector privado salvadoreño y en el más experimentado en Centroamérica. Ningún rubro fue negociado sin su opinión.

Fuego cruzado

Cuando en 1989 negoció la adhesión de El Salvador al Acuerdo General Sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), Monge se juntó con Anabel González, que era la estratega de Costa Rica, para igual misión.

Monge se acercó a ella, para conocer las medidas que empleó en la negociación del GATT. Costa Rica fue el primer país del área en ser parte del bloque de naciones que conformaron dicha entidad, de la cual se creó la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Años más tarde, Monge volvió a trabajar de cerca con González, quien trató de abrir una negociación con Estados Unidos, para un acuerdo bilateral. La negativa de la Casa Blanca la obligó a hacerlo junto a sus vecinos regionales.

La relación comenzó con éxito. González se ganó la confianza de los gobiernos de la región y los ministros de Economía nombraron a Costa Rica como secretario del Sistema de Integración Económica (SIECA).

Costa Rica se encargó de recibir las ofertas de desgravación arancelaria de C.A. y de enviarlas a los Estados Unidos. Para Monge, esta fue una de las etapas felices que el resto de la región tuvo con Costa Rica.

Pero, Monge siempre tuvo presente que la negociación se vería resquebrajada a causa de Costa Rica. Este país nunca firmó junto al resto el acuerdo de integración económica, en 1960, y tampoco quiso ser parte del Banco Centroamericano (BCIE).

A su vez, negoció por separado el TLC con Canadá y con México. No había razones para esperar uns posición diferente en la negociación con Estados Unidos.

El pasado 17 de diciembre, Costa Rica se emancipó del proceso de negociación regional del TLC con Estados Unidos y Monge corrió inmediatamente al Hotel MayFlower (Washington), para controlar la situación con el empresariado costarricense.

Al detectar las verdaderas razones de Costa Rica (oposición a negociar las telecomunicaciones y seguros), Monge se reunió con los negociadores oficiales de El Salvador, para evitar un efecto dominó en los logros alcanzados por el país, y la respectiva ventaja que sacaría Estados Unidos.

La división

Siete meses atrás, Monge ya había experimentado un caso de división centroamericana, que según él, fue confabulado en la embajada de Estados Unidos, en Guatemala.

Cohen quebró el pacto regional de no abrir su mercado a la competencia estadounidense. Seducido por los negociadores de la contraparte, ofreció eliminar los aranceles a casi el 80% de los bienes de Guatemala, productos que a la vez eran fabricados en el resto de C.A.; a cambio obtendría el mismo trato en Estados Unidos.

Incómodo por la crítica, especialmente la proveniente de El Salvador, Cohen emplazó a Monge en público, para persuadirlo de entregar a la contraparte el mercado salvadoreño, sin aranceles.
Furioso, Monge lo frenó en seco: “Cómo va a ser valioso separarse del resto de Centroamérica para negociar con Estados Unidos. ¡Eso Jamás!”

Monge y los negociadores oficiales trataron de contener el divisionismo. Intensas juntas con los empresarios se mantuvieron hasta el final del proceso. Cohen fue removido del cargo.

Monge no dudó en considerar que la actuación de Cohen fue una confabulación entre Guatemala y EE.UU., por medio de Cohen.
 

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