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Le
corto el pelo, mi rey
Centro.
La Plaza 14 de Julio cuenta con 65 salas de belleza - Las cosmetólogas
ofrecen precios competitivos por servicios como corte de cabello,
alisado, rizado y tintes.
Gilma, Malena, Valerie, Catalina. Suenan como nombres de bellas mujeres.
Pero, más bien, son algunos nombres de las 65 salas de belleza
ubicadas en la Plaza 14 de Julio, en el centro de San Salvador.
A lo mejor ha tenido la oportunidad de caminar por la zona de la 1a.
Avenida Norte y la 1a. Calle Poniente y observar a decenas de amables
cosmetólogas, quienes ofrecen sus servicios para mejorar la
presentación personal de los niños, mujeres y hombres.
Este lugar posee una particular historia que se remonta a 1977.
Según el presidente de la junta directiva de la plaza, Enrique
Anaya, en ese año se produjo una serie de incendios en el corazón
de la capital.
Unos 400 damnificados nos agrupamos para pedir que nos dieran
un espacio adecuado para comerciar, narra Anaya.
Luego de las respectivas gestiones ante el Presidente Arturo Romero
y el alcalde Hugo Guerra y Guerra, fueron instalados en el inmueble
que ahora ocupan.
La Alcaldía rifó los puestos entre los damnificados,
refiere Anaya.
Sin embargo, en aquel entonces no eran salones de belleza los que
predominaban en la plaza.
Eran negocios variados.
Había ventas de ropa, calzado, comida, bazares. Sólo
había dos salas de belleza, recuerda el secretario de
la junta directiva, Osmín Menéndez.
Poco a poco, este lugar se convirtió en el referente de los
salones de belleza capitalinos.
La venta de ropa decayó, y la gente se empezó
a entusiasmar con la cosmetología, detalla Menéndez.
Empero, fue hasta finales de 1999 que las peluquerías se adueñaron
de la plaza.
Ahora hay 65 salas de belleza y tres quioscos que venden revistas,
discos compactos, licuados y bebidas.
La propietaria de Valerie Fernandas Salón, Miriam Campos,
explica su iniciativa: ofrecemos al cliente todos los servicios
relacionados con la cosmetología. Hay cortes de cabello, rizados,
pistoleado, tintes, pedicure y manicure, entre otros.
Enrique Anaya precisa que a la plaza llega todo tipo de clientes:
desde vendedoras de los mercados hasta extranjeros, amas de casa y
empleados públicos.
Sin embargo, asegura que la demanda ha bajado considerablemente en
los últimos tiempos.
Hay mucha oferta.
Han aparecido salas en la 3a. Calle Poniente, por el Mercado Sagrado
Corazón y por el Parque San José. Aquí lo que
tratamos de ofrecerle al cliente son precios competitivos y un buen
servicio, enfatiza Anaya.
Osmín Menéndez afirma que reconocidas empresas internacionales,
como Wella, brindan asesoría y capacitaciones constantes a
las cosmetólogas.
Eso nos permite brindar una mejor atención, insiste
Menéndez.
Doña Carmelina: toda una vida dedicada al fomento de la
belleza
L Sus rostro bien maquillado y su cabello arreglado la delatan.
Fácilmente se puede percibir que doña Catalina Menjívar
es una apasionada de la cosmetología.
De hablar pausado y sin sobresaltos, esta mujer se ha convertido
en uno de los principales referentes de la Plaza 14 de Julio.
Y es que esta señora, que ya dejó atrás la
media centena de años, es una de las cosmetólogas
fundadoras de la plaza.
Estudié en una academia cerca del Cine París,
allá por 1936. Mi profesora fue Olivia de Buitrago,
recuerda.
Ahora posee dos salones: el Hilda y el Catalina.
En voz baja asegura que las modas cambian, pero la esencia
se mantiene.
Aquí viene gente a hacerse cortes extraños,
exóticos que una siempre los hace. Hay que satisfacer al
cliente, indica.
Detalla que uno de los cortes más solicitado, tanto por hombres
como por las mujeres es el estilo hongo.
También piden la plancha, la francesa clara, el de
capas y el degrafilado, añade.
Doña Catalina no hace distinción alguna a la hora
de atender peticiones.
Viene gente de todas partes. Sí ha venido alguien famoso,
pues no lo sé. Todos son iguales, anota.
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