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Inicio del Sitio Lunes 22 de Diciembre
 

 

 
 

Siembran en sus hogares

Santa Ana. Fortas creó una rama productiva para dar a las comunidades ideas de trabajo que les permitan mejorar su calidad de vida.

Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Ana Maritza Méndez, con sus dos hijos, verifica el estado de su tomatera. Atrás, su suegra, Blanca Alicia Rosales.Foto EDH

Jaimito esperaba agarrado a la falda de su madre. Frente a él, un grupo de niños y niñas aguardaban oír su nombre para recoger el juguete que tanto anhelaban.

El niño de cuatro años y su hermanito de tres meses no figuraban en la lista. Sin embargo, su madre, Ana Maritza Méndez, albergaba la esperanza de que recibieran algo.

Los regalos fueron obsequiados por cooperantes del programa Fortas de Fusades. Eran estímulos para las mujeres y hombres que trabajaron duro, durante el 2003, en el proyecto productivo Huertos Familiares Hidropónicos.

Los hijos de Ana estuvieron entre los favorecidos

La comunidad San Juan las Minas, en el cantón Planes de la Laguna, de Santa Ana, fue elegida como la mejor entre los 14 proyectos ejecutados por el componente productivo de Fortas.

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Abonó para el liderazgo
Santa Ana. Generar la confianza entre los habitantes de las comunidades rurales no es tarea fácil. Los técnicos y profesionales de Fortas han enfrentado la incredulidad de sus clientes.

Los técnicos a cargo, Amy Yamagishi y Enrique Reyes, saborean la satisfacciones heredadas por el arduo trabajo. Están orgullosos de las actitudes que generaron entre los habitantes de ese caserío, en las riberas del lago Coatepeque. “Son familias sumamente pobres que ahora tienen en sus manos herramientas para generar ingresos y mejorar su alimentación”, dijo Yamagishi.

Para Enrique, Luciano Antonio Martínez fue clave en el éxito obtenido en San Juan las Minas. El hombre es el motor que da vida a la comunidad. El líder que día con día inyectó entusiasmo a las 25 familias.

Ana Maritza es una de las últimas mujeres que se integraron al programa. Ella y su suegra, Blanca Alicia Rosales, cultivan tomates y chiles dulces en cajas de madera de tarima, cubiertas con bolsas negras. Allí llenan con grazna de arroz, cascajo blanco, piedra pómez o arena de río, para sembrar hortalizas y hierbas.

Concepción de Jesús Galán, una mujer de 70 años, ya vendió su primera caja con plantas de tomates. “Me dieron 20 dólares...”, exclamó.
Amy y Enrique están empeñados en llevar más allá la obra. Su metas: la asociatividad y la comercialización.


Perfil del proyecto
Los huertos fueron impulsados con ayuda de la Fundación para el Desarrollo de Coatepeque, en San Juan las Minas.
- Ubicación: Coatepeque, Santa Ana.
- Beneficiados: 25 familias (unas 125 personas).
- Durante el año se realizaron 14 proyectos.

 

 
     

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