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Siembran
en sus hogares
Santa
Ana.
Fortas creó una rama productiva para dar a las comunidades
ideas de trabajo que les permitan mejorar su calidad de vida.
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Ana Maritza Méndez,
con sus dos hijos, verifica el estado de su tomatera. Atrás,
su suegra, Blanca Alicia Rosales.Foto
EDH
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Jaimito esperaba agarrado a la falda de su madre. Frente a él,
un grupo de niños y niñas aguardaban oír su
nombre para recoger el juguete que tanto anhelaban.
El niño de cuatro años y su hermanito de tres meses
no figuraban en la lista. Sin embargo, su madre, Ana Maritza Méndez,
albergaba la esperanza de que recibieran algo.
Los regalos fueron obsequiados por cooperantes del programa Fortas
de Fusades. Eran estímulos para las mujeres y hombres que
trabajaron duro, durante el 2003, en el proyecto productivo Huertos
Familiares Hidropónicos.
Los hijos de Ana estuvieron entre los favorecidos
La comunidad San Juan las Minas, en el cantón Planes de
la Laguna, de Santa Ana, fue elegida como la mejor entre los 14
proyectos ejecutados por el componente productivo de Fortas.
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Lea
además |
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Abonó
para el liderazgo
Santa
Ana. Generar la confianza entre los
habitantes de las comunidades rurales no es tarea fácil.
Los técnicos y profesionales de Fortas han enfrentado
la incredulidad de sus clientes.
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Los técnicos a cargo, Amy Yamagishi y Enrique Reyes, saborean
la satisfacciones heredadas por el arduo trabajo. Están orgullosos
de las actitudes que generaron entre los habitantes de ese caserío,
en las riberas del lago Coatepeque. Son familias sumamente
pobres que ahora tienen en sus manos herramientas para generar ingresos
y mejorar su alimentación, dijo Yamagishi.
Para Enrique, Luciano Antonio Martínez fue clave en el éxito
obtenido en San Juan las Minas. El hombre es el motor que da vida
a la comunidad. El líder que día con día inyectó
entusiasmo a las 25 familias.
Ana Maritza es una de las últimas mujeres que se integraron
al programa. Ella y su suegra, Blanca Alicia Rosales, cultivan tomates
y chiles dulces en cajas de madera de tarima, cubiertas con bolsas
negras. Allí llenan con grazna de arroz, cascajo blanco,
piedra pómez o arena de río, para sembrar hortalizas
y hierbas.
Concepción de Jesús Galán, una mujer de 70
años, ya vendió su primera caja con plantas de tomates.
Me dieron 20 dólares..., exclamó.
Amy y Enrique están empeñados en llevar más
allá la obra. Su metas: la asociatividad y la comercialización.
Perfil del proyecto
Los huertos fueron impulsados con ayuda de la Fundación para
el Desarrollo de Coatepeque, en San Juan las Minas.
- Ubicación: Coatepeque, Santa Ana.
- Beneficiados: 25 familias (unas 125 personas).
- Durante el año se realizaron 14 proyectos.
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