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Inicio del Sitio Lunes 22 de Diciembre
 

 

 
 

Programa cosecha frutos de desarrollo en área rural

La Paz. Fusades gestó la idea hace seis años. Ahora, ya benefició a más de 400 mil.

Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Los habitantes de San Jerónimo unieron esfuerzos y construyeron un paso de vehículos sobre la quebrada El Diablo.Foto EDH

El chirrido de los frenos de la bicicleta anunció la presencia de los jóvenes.

Bajaban la cuesta hacia la quebrada El Diablo, para dejar tras ellos el cantón San Jerónimo, de San Rafael Obrajuelo.

Los tres adolescentes tomaron impulso para atravesar el puente y subir hacia el otro lado de la pedrera. Iban rumbo al occidente, al cantón Tejuishte Abajo, de San Juan Nonualco.

El Diablo es el límite entre ambos municipios. Hace sólo seis meses atravesar la hondonada era una odisea. En invierno, las mujeres, ancianos y niños arriesgaban sus vidas para cruzar esa frontera.

El agua baja de las faldas del volcán Chichontepec, en San Vicente, y corre con fuerza en esa zona rural. Los inviernos copiosos heredaban un cauce cargado de enormes rocas, grandes árboles y corrientes.

Para los millares de salvadoreños que residen en ese sector, el intercambio comercial era poco rentable. Lo era aún más sostener buenas relaciones con sus vecinos. Cruzar la quebrada era impensable.

El año pasado, los directivos de la Asociación de Desarrollo Comunal de San Jerónimo analizaron la posibilidad de contrarrestar la destrucción en El Diablo y otros lugares de riesgo, donde a diario transita una gran cantidad de niños. Sólo en esa comunidad son 72 las viviendas con un promedio de 360 habitantes.

Hermandad

German Juárez al mando de la Adesco entabló comunicación con el alcalde de San Rafael Obrajuelo, Amílcar Argueta Alvarado, y le externó la preocupación de su gente.
A inicios de 2003, la municipalidad logró reunir a los afectados con un grupo de profesionales del Programa de Fortalecimiento Social (Fortas), de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), para estudiar tal situación.

El objetivo: encontrar soluciones con participación de todos los involucrados.
La mística del trabajo ejecutado por Fortas cayó como anillo al dedo. San Jerónimo es una comunidad que fundó su ADESCO en 1977 y cuenta con personas entusiastas comprometidas con sus vecinos. De esta forma, los técnicos de Fortas lograron empatía con los directivos e iniciaron un proyecto de infraestructura social.

En seis meses, Fortas trabajó intensamente de la mano de los beneficiados para construir un acceso de concreto que cruza la quebrada y permite la circulación segura de personas y vehículos.
Si bien en invierno las repuntas cubrirán la vía, la edificación facilitará que el agua siga su curso sin dañar la calle. “Lo importante es que el riesgo que corríamos ha sido minimizado”, explicó Elio Valle Alcántara, secretario de la ADESCO.

Los frutos

En época escolar, millares de menores llenan las aulas de las tres escuelas que funcionan en el área. Sólo entre los cantones Tejuishte Abajo y Arriba la población cuenta entre cinco y seis mil personas.

Para el Ing. David Hernández, uno de los dos profesionales a cargo del área de infraestructura social de Fortas, la obra fue elegida, gestionada y concretada por la comunidad. “Ésa es la meta del programa. Más que protagonismo buscamos inyectar confianza en la gente y guiarlos por una vereda adecuada hacia el desarrollo social sostenible”, recalcó.

Son tres los componentes que dan vida al brazo social de Fusades. El planteado en las líneas anteriores, los proyectos productivos y la gerencia social. La dinámica nació en 1997 y a sus seis años ha beneficiado a más de 400 mil salvadoreños de zonas consideradas muy pobres.
En San Jerónimo, Fortas dejó huellas. Hombres y mujeres más seguros de sí mismos. Ahora, proyecciones ya existen. Herramientas, también. La comunidad sabe que la oportunidad de progreso está en sus manos.


Perfil del proyecto
Los fondos fueron aportados por la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos, Alcaldía y comunidad.
- El proyecto: Mejoramiento de calle y construcción de muros de retención.
- Ubicación: San Rafael Obrajuelo, La Paz.
- Beneficiados: 785 personas, de forma directa.
- Fueron 74 las obras ejecutadas en esta área.
 
     

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