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Agua
residuales por doquier, sin ningún control
Cuscatancingo.
Tres colonias de la comunidad tiran el agua sucia a la calle.
Rosa Alicia de Castaneda tiene ya 30 años de habitar en la
Colonia María Auxiliadora, junto con su esposo y sus dos hijas.
Durante todo este tiempo, nunca han dispuesto de tuberías de
aguas negras en el lugar.
Mientras lava la ropa de su familia en una vieja pila de cemento,
comenta que durante años, la única opción que
han tenido los habitantes del lugar es tirar las aguas residuales
en las calles. Éstas siguen su curso hasta una quebrada que
nace cerca de esta colonia.
Esta situación inquieta mucho al esposo de la señora,
Celio Castaneda. Aquí lo que predomina son los insectos,
también las aguas sucias por cualquier lado hacen que los niños
estén propensos a enfermedades, asevera.
El panorama general en el municipio de Cuscatancingo es similar. El
problema es recurrente en colonias como la San Luis I, II y III, entre
otras, donde enfrentan las mismas dificultades.
Aquí, las cunetas de las calles también han suplido
la carencia de tuberías de aguas negras.
Lo delicado de la problemática es que por la topografía
del municipio, las aguas residuales corren libremente por las veredas
hasta llegar a otra pequeña vertiente, que se forma al final
del Pasaje Crespín.
Pozos cerrados
Vecinos del lugar que residen en las orillas de la quebrada y que
no cuentan con el servicio de agua potable se abastecen de unos pequeños
pozos cercanos, pero con la gran cantidad de aguas residuales que
caen se han contaminado, asegura Celio Castaneda.
Antes el agua del río era clara, de allí bebíamos,
hoy parece horchata, recalca Castaneda.
En medio de ese panorama no todo es malo.
Algunas colonias sí están conectadas a los drenajes,
como la segunda fase la María Auxiliadora. Disponen de una
planta de tratamiento, suministrada por la Ong Círculo Solidario. |
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