| |

Comentario
de la semana
¡Enhorabuena!
Protejan
sus órganos vitales, cumplamos con el calendario de negociación
establecido, que nosotros queremos darles un buen acuerdo (comercial).
George W. Bush Oficina de la Casa Blanca. Abril de 2003
El cierre del acuerdo comercial entre Estados Unidos y cuatro de
los cinco países centroamericanos CAFTA, por sus siglas
en inglés, ha sido un gran logro para la región,
en lo que a combatir y derrotar la pobreza en el futuro próximo
respecta. Ojalá se reincorpore C. Rica.
Porque al mirar hacia atrás, retrospectivamente, casi una
misión imposible parecía cuando, en la cita que encabeza
este artículo, exhortó el Presidente estadounidense
a sus homólogos centroamericanos y sus comitivas oficiales,
en abril de este año, a cerrar el acuerdo como finalmente
se logró: en tiempo calendario y con un buen acuerdo.
Teniendo Estados Unidos únicamente en aquel momento, acuerdos
comerciales con Israel, Jordania, México y Canadá,
más años de negociación con Chile y Singapur,
sólo la fe daba lugar a la esperanza de negociar nuestro
TLC, en un año plazo.
Un acuerdo perfecto, dijo Bush en esa oportunidad en
la Casa Blanca, es imposible. Pero fue claro en mostrar
su simpatía por la región, con el término que
resultó de moda durante todo este proceso de negociación
comercial: las asimetrías.
Porque, si la memoria no me falla, trato asimétrico fue lo
que siempre se pidió, en nuestra calidad de economías
complementarias, para lograr el objetivo central de este proceso:
la construcción de una sociedad para el desarrollo.
Y es que siendo Bush un aperturista, al preguntarle en abril de
2002 tres meses y medio después de haber anunciado
su intención de explorar el TLC, cuál
sería el principal beneficio que a su juicio obtendríamos
en la región, de concretarse el acuerdo, me respondió:
La creación de fuentes de trabajo.
Agenda de modernización
Cerrado entonces el acuerdo, en el transcurso de esta gran semana
previa a la Navidad que concluimos hoy, todos debemos
considerarnos ganadores.
Porque si bien es cierto que falta aún la aprobación
en los respectivos congresos, fase que vendrá luego de la
firma formal entre el Presidente Bush y sus homólogos centroamericanos,
programada para el mes de abril por los tiempos de legislación
estadounidense, los beneficios, digamos, por ejemplo, en el área
textil, iniciarán al llegar el 2004.
Y al haberse consolidado los beneficios de la Iniciativa de la Cuenca
del Caribe (ICC) y del Sistema General de Preferencias (SGP), los
ojos de los inversionistas se centrarán más y más
en nuestros países.
Una vez ratificado el CAFTA, el 100% de nuestros productos industriales
podrán acceder al mercado más rico del mundo, libres
de aranceles y cuotas.
Pero también logramos protección para nuestro sector
productivo, vía plazos de desgravación, salvaguardas
y asimetrías.
Lo cual nos da valiosas oportunidades para sectores deprimidos,
como es, por ejemplo, el agro. Consolida y perfecciona CAFTA nuestro
modelo de libertades económicas, fortaleciendo a corto plazo,
nuestros mecanismos de transparencia.
Para decirlo mejor, toda una agenda de modernización integral
es lo que vendrá con la obtención de este acuerdo,
donde los estándares internacionales, la estabilidad y los
mecanismos llegarán a ser, en el tiempo, de primer mundo.
No habiendo almuerzo gratis, nadie afirma que ya la hicimos; pero
que se nos abre un potencial mercado de 280 millones de personas,
residentes en la sociedad más rica del planeta, pues ello
si que está por volverse realidad.
Conceptualicemos entonces al TLC como la oportunidad que por siempre
habíamos venido buscando, con el fin de derrotar la crónica
pobreza existente en la región.
Comprendamos de dónde vendrán los desafíos
y cómo acceder a las oportunidades, para legar a nuestros
hijos y a nuestros nietos sociedades prósperas, democráticas
y ordenadas.
Ciertamente, mucho hay que hacer todavía en el camino a la
firma del Tratado y su posterior aprobación legislativa.
Pero vuelve propicia la época un apropiado descanso, para
recargar la energía colectiva, y un agradecimiento a Dios
por habernos permitido, como región, llegar al cierre de
este acuerdo, cuna de oportunidades para las mayorías.
¡Feliz Navidad para todos!
*Lic. en Ciencias Jurídicas
y columnista de El Diario de Hoy.
|
|