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Comentario de la semana
¡Enhorabuena!

Eduardo Torres*
El Diario de Hoy
eduardo@elsalvador.com

“Protejan sus órganos vitales, cumplamos con el calendario —de negociación— establecido, que nosotros queremos darles un buen acuerdo (comercial)”.

George W. Bush Oficina de la Casa Blanca. Abril de 2003

El cierre del acuerdo comercial entre Estados Unidos y cuatro de los cinco países centroamericanos —CAFTA, por sus siglas en inglés—, ha sido un gran logro para la región, en lo que a combatir y derrotar la pobreza en el futuro próximo respecta. Ojalá se reincorpore C. Rica.

Porque al mirar hacia atrás, retrospectivamente, casi una misión imposible parecía cuando, en la cita que encabeza este artículo, exhortó el Presidente estadounidense a sus homólogos centroamericanos y sus comitivas oficiales, en abril de este año, a cerrar el acuerdo como finalmente se logró: en tiempo calendario y con “un buen acuerdo”.

Teniendo Estados Unidos únicamente en aquel momento, acuerdos comerciales con Israel, Jordania, México y Canadá, más años de negociación con Chile y Singapur, sólo la fe daba lugar a la esperanza de negociar nuestro TLC, en un año plazo.

“Un acuerdo perfecto”, dijo Bush en esa oportunidad en la Casa Blanca, “es imposible”. Pero fue claro en mostrar su simpatía por la región, con el término que resultó de moda durante todo este proceso de negociación comercial: las asimetrías.

Porque, si la memoria no me falla, trato asimétrico fue lo que siempre se pidió, en nuestra calidad de “economías complementarias”, para lograr el objetivo central de este proceso: la construcción de una sociedad para el desarrollo.

Y es que siendo Bush un aperturista, al preguntarle en abril de 2002 —tres meses y medio después de haber anunciado su intención de “explorar” el TLC—, cuál sería el principal beneficio que a su juicio obtendríamos en la región, de concretarse el acuerdo, me respondió: “La creación de fuentes de trabajo”.

Agenda de modernización

Cerrado entonces el acuerdo, en el transcurso de esta gran semana —previa a la Navidad— que concluimos hoy, todos debemos considerarnos ganadores.

Porque si bien es cierto que falta aún la aprobación en los respectivos congresos, fase que vendrá luego de la firma formal entre el Presidente Bush y sus homólogos centroamericanos, programada para el mes de abril por los tiempos de legislación estadounidense, los beneficios, digamos, por ejemplo, en el área textil, iniciarán al llegar el 2004.

Y al haberse consolidado los beneficios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC) y del Sistema General de Preferencias (SGP), los ojos de los inversionistas se centrarán más y más en nuestros países.

Una vez ratificado el CAFTA, el 100% de nuestros productos industriales podrán acceder al mercado más rico del mundo, libres de aranceles y cuotas.

Pero también logramos protección para nuestro sector productivo, vía plazos de desgravación, salvaguardas y asimetrías.

Lo cual nos da valiosas oportunidades para sectores deprimidos, como es, por ejemplo, el agro. Consolida y perfecciona CAFTA nuestro modelo de libertades económicas, fortaleciendo a corto plazo, nuestros mecanismos de transparencia.

Para decirlo mejor, toda una agenda de modernización integral es lo que vendrá con la obtención de este acuerdo, donde los estándares internacionales, la estabilidad y los mecanismos llegarán a ser, en el tiempo, de primer mundo.

No habiendo almuerzo gratis, nadie afirma que ya la hicimos; pero que se nos abre un potencial mercado de 280 millones de personas, residentes en la sociedad más rica del planeta, pues ello si que está por volverse realidad.

Conceptualicemos entonces al TLC como la oportunidad que por siempre habíamos venido buscando, con el fin de derrotar la crónica pobreza existente en la región.

Comprendamos de dónde vendrán los desafíos y cómo acceder a las oportunidades, para legar a nuestros hijos y a nuestros nietos sociedades prósperas, democráticas y ordenadas.

Ciertamente, mucho hay que hacer todavía en el camino a la firma del Tratado y su posterior aprobación legislativa.

Pero vuelve propicia la época un apropiado descanso, para recargar la energía colectiva, y un agradecimiento a Dios por habernos permitido, como región, llegar al cierre de este acuerdo, cuna de oportunidades para las mayorías.

¡Feliz Navidad para todos!

*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.

 

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