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Sábado 20 de Diciembre

 

 

 
 



La nota del día
A Dios gracias se aprobó el TLC


Los beneficios que traen las aperturas comerciales ya son realidad para múltiples sectores que ahora exportan: medicinas, confecciones, ropa, alimentos, servicios

La aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, TLC, abre las puertas al desarrollo del país, a la eventual erradicación de la pobreza y a la consolidación de la democracia y el imperio de la ley. Falta todavía que las legislaturas centroamericanas y la salvadoreña aprueben los términos del tratado y se pongan en pie las regulaciones y leyes necesarias para que funcione con excelencia, pero lo fundamental se ganó.

No hay ningún caso que conozcamos, de una democracia que no se beneficie de inmediato al abrir sus fronteras al intercambio. Por el contrario, todos los países que han restringido su comercio, elevado aranceles, impuesto cuotas y limitado el comercio “suntuario”, de inmediato se empobrecen. Sufren los consumidores, sufren los comerciantes, sufre la industria y la agricultura, y sufre la economía en general.

Con el TLC los mercados a nuestros productos y servicios se abren en forma casi ilimitada. Los beneficios que traen las aperturas comerciales ya son realidad para múltiples sectores que ahora exportan: medicinas, confecciones, ropa, alimentos, servicios (como los centros de llamadas). Gracias a la eliminación de restricciones a los productos salvadoreños que han hecho otros países, más de setenta mil nuevos empleos se han generado en los últimos cinco años. Por desgracia ya no se producen componentes electrónicos a consecuencia de la agresión armada de los comunistas en los años setenta y ochenta.

Una sola empresa maquilera, que da empleo a cerca de ocho mil personas, genera ingresos al país equivalentes a más de las dos terceras partes de lo que produce la caficultura. Es importante además resaltar la diferencia entre el empleo primario de la caficultura, por lo general campesinos, y el empleo más tecnificado de las maquilas, aún en el nivel de entrada. Esta diferencia se ve en la mejor calidad de vida y lo más organizado de las familias y las comunidades en aquellos lugares donde funcionan zonas francas. Las maquilas además son una escuela que capacita a sus trabajadores, los disciplina y los prepara para superarse en empleos de mayor responsabilidad, más exigentes.

Debemos capacitarnos y ser más competitivos


La agricultura, que es uno de los sostenes de la economía, está en capacidad de desarrollarse en la medida en que produzca insumos y materias primas para diversas agroindustrias. Pero para que puedan prosperar tales agroindustrias, es imprescindible que cuenten con mercados que absorban su producción. El mercado interno salvadoreño no tiene las dimensiones para sostener grandes y eficientes complejos industriales. Hasta ahora estábamos en un punto muerto, lo que se superará al entrar en vigor el TLC con Estados Unidos.

Se logró el TLC gracias a que El Salvador cumple con las condiciones necesarias para volverlo exitoso. Una de las principalísimas es que las comunicaciones son eficientes y competitivas, lo que habría sido imposible con la vieja y corrupta ANTEL. No contar con ese nivel de comunicación fue una de las causas por las que Costa Rica se quedó fuera del TLC.
Al entrar en el gran mundo tendremos que ir modernizando nuestras instituciones, mejorando la seguridad jurídica, desregulando, ser más competitivos. Debemos también darnos cuenta de que nadie nos va a servir la comida con cuchara: cada ciudadano, cada negocio, cada sector tiene que hacer sus propios esfuerzos para merecer el progreso.


 

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