| |

La nota del día
A Dios gracias se aprobó el TLC
Los beneficios que traen las aperturas comerciales ya son realidad
para múltiples sectores que ahora exportan: medicinas, confecciones,
ropa, alimentos, servicios
La aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados
Unidos, TLC, abre las puertas al desarrollo del país, a la
eventual erradicación de la pobreza y a la consolidación
de la democracia y el imperio de la ley. Falta todavía que
las legislaturas centroamericanas y la salvadoreña aprueben
los términos del tratado y se pongan en pie las regulaciones
y leyes necesarias para que funcione con excelencia, pero lo fundamental
se ganó.
No hay ningún caso que conozcamos, de una democracia que
no se beneficie de inmediato al abrir sus fronteras al intercambio.
Por el contrario, todos los países que han restringido su
comercio, elevado aranceles, impuesto cuotas y limitado el comercio
suntuario, de inmediato se empobrecen. Sufren los consumidores,
sufren los comerciantes, sufre la industria y la agricultura, y
sufre la economía en general.
Con el TLC los mercados a nuestros productos y servicios se abren
en forma casi ilimitada. Los beneficios que traen las aperturas
comerciales ya son realidad para múltiples sectores que ahora
exportan: medicinas, confecciones, ropa, alimentos, servicios (como
los centros de llamadas). Gracias a la eliminación de restricciones
a los productos salvadoreños que han hecho otros países,
más de setenta mil nuevos empleos se han generado en los
últimos cinco años. Por desgracia ya no se producen
componentes electrónicos a consecuencia de la agresión
armada de los comunistas en los años setenta y ochenta.
Una sola empresa maquilera, que da empleo a cerca de ocho mil personas,
genera ingresos al país equivalentes a más de las
dos terceras partes de lo que produce la caficultura. Es importante
además resaltar la diferencia entre el empleo primario de
la caficultura, por lo general campesinos, y el empleo más
tecnificado de las maquilas, aún en el nivel de entrada.
Esta diferencia se ve en la mejor calidad de vida y lo más
organizado de las familias y las comunidades en aquellos lugares
donde funcionan zonas francas. Las maquilas además son una
escuela que capacita a sus trabajadores, los disciplina y los prepara
para superarse en empleos de mayor responsabilidad, más exigentes.
Debemos capacitarnos y ser más competitivos
La agricultura, que es uno de los sostenes de la economía,
está en capacidad de desarrollarse en la medida en que produzca
insumos y materias primas para diversas agroindustrias. Pero para
que puedan prosperar tales agroindustrias, es imprescindible que
cuenten con mercados que absorban su producción. El mercado
interno salvadoreño no tiene las dimensiones para sostener
grandes y eficientes complejos industriales. Hasta ahora estábamos
en un punto muerto, lo que se superará al entrar en vigor
el TLC con Estados Unidos.
Se logró el TLC gracias a que El Salvador cumple con las
condiciones necesarias para volverlo exitoso. Una de las principalísimas
es que las comunicaciones son eficientes y competitivas, lo que
habría sido imposible con la vieja y corrupta ANTEL. No contar
con ese nivel de comunicación fue una de las causas por las
que Costa Rica se quedó fuera del TLC.
Al entrar en el gran mundo tendremos que ir modernizando nuestras
instituciones, mejorando la seguridad jurídica, desregulando,
ser más competitivos. Debemos también darnos cuenta
de que nadie nos va a servir la comida con cuchara: cada ciudadano,
cada negocio, cada sector tiene que hacer sus propios esfuerzos
para merecer el progreso.
|
|