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Fiebre por las luces en la Ciudad Satélite

El arte de iluminar pasajes en esta colonia parece no tener fin. La original idea de los vecinos es hoy un punto de atracción y hasta turístico.

Mario Posada
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Los habitantes del Pasaje Venus han incluido todo tipo de figuras en la decoración de las viviendas.

Cuando inauguraron la iluminación, a mediados de noviembre pasado, unas 35 casas estaban adornadas con motivos navideños.

Ahora, ya son unas cien viviendas ingeniosamente decoradas.

Una de las pioneras de esta iniciativa, Reina de Portillo, no esconde su satisfacción al ver, ahora, cuatro pasajes de la colonia rebosantes de luces multicolores.

“Un amigo me preguntó que hasta dónde queríamos llegar con esto. Yo le contesté que algún día seríamos la ‘Ciudad de las Luces’”, expresó entusiasmada.

El interés por admirar la decoración de los pasajes ya trascendió los límites capitalinos.

Otra de las vecinas impulsoras de la actividad, Eleonora de Mendoza, expresó que “hasta una señora de Acajutla vino a la colonia para apreciar de cerca el colorido de las luces que adornan las casas en este lugar”.

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Iluminación contra el viento y vándalos
Las fuertes ráfagas de viento que azotan la capital, han provocado algunos problemas a la iluminación navideña colocada en las principales calles y avenidas.

Sostuvo también que “muchos ‘hermanos lejanos’ vienen a ver si aquí es igual que en los Estados Unidos”.
El espectáculo se ha convertido en un auténtico agasajo visual, tanto para los conductores como para los transeúntes que pasan por la zona.

De Portillo detalló que, a partir de las 6:00 p.m., un promedio de 200 autos recorre, a diario, los cuatro pasajes iluminados.

Fotografías

“Hay gente que se desvía de su ruta y pasa viendo las luces. Algunos se bajan de los carros y hasta se toman fotos afuera de las casas”, narró la vecina.

Cuando el reloj marca la medianoche, la mayoría de luces es apagada. Sin embargo, algunos vecinos optan por dejarlas encendidas “un ratito más”.

“Vienen los carros y se escucha bien cuando van despacito. Se bajan los pasajeros y se oyen los murmullos”, aseveró de Portillo.

El furor desatado por la decoración ha contagiado incluso a los conductores de algunas rutas de buses que circulan por la Avenida Bernal y las colonias Miramonte y Miralvalle.

“Una vez había una gran trabazón y los autobuses tuvieron que desviarse por este lugar. A los días, siguieron pasando por aquí algunas unidades de las rutas 26 y 46”, precisó De Portillo.

Pero el ingenio de los vecinos de la Satélite no se limita a los muros o a los techos de sus residencias.
Dos automóviles ya fueron presa de las guías de colores.

En un Lada que ya supera el cuarto de siglo de rodamiento y un Jeep de modelo más reciente, se exhiben los intermitentes bombillos, colocados por sus inquietos propietarios.

El primer coche permanece estacionado. Sin embargo, el segundo todavía camina y circula por la capital.
Eleonora de Mendoza detalló que el sábado pasado celebraron un pomposo carnaval familiar, que contó con la visita de más de 500 personas.

“Hubo música y muchos regalos”, apuntó.
La oportunidad fue aprovechada por la Alcaldía de San Salvador para evaluar la calidad de decoración de las viviendas.

Según de Portillo, los resultados de esta competencia serán dados a conocer el próximo 10 de enero.
“Ese día vamos a celebrar el ‘apagón’ de las luces. Vamos a gestionar el permiso para celebrar otra fiesta familiar”, anotó.

“Será una doble fiesta, el apagón y el Día de los Reyes Magos”, añadió la promotora.

Los engalanados pasajes han sido, incluso, objeto de notas periodísticas de cadenas extranjeras de televisión.
Los vecinos de la Satélite no quieren conformarse con la ornamentación navideña.

Aparte de convertir esta práctica en una tradición, desean, por ejemplo, celebrar a lo grande el día de la amistad del próximo año.


Turistas nocturnos
- Un vecino del Pasaje Géminis narró una peculiar situación vivida hace un par de semanas. Todo, a raíz de la ornamentación de la zona.
-“Como a las once de la noche escuché el motor de un bus. Salí a ver qué pasaba y cuál fue mi sorpresa al ver tres autobuses llenos de turistas extranjeros que quedaron boquiabiertos al observar las casas iluminadas.
- En días anteriores, una pequeña niña le pidió a su padre, como obsequio de cumpleaños, visitar el “pasaje de las luces”.
 

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