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Un
ebanista con estilo inglés
A
pesar de no tener una sala de ventas, una pequeña empresa
ha aprovechado el mercado para vender muebles a clientes exclusivos.
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| Cajeros automáticos de madera elaboran
trabajadores de la empresa Muebles Amori en Ilopango. El sector
financiero es parte de su clientela. |
La creatividad y la calidad le han permitido a una pequeña
empresa conquistar a grandes compañías.
Ese el es caso de Muebles Amori, una empresa ubicada en Ilopango,
al oriente de San Salvador.
Amori es una empresa que nació en 1978 y que se dedica a
la ebanistería, es decir a la creación de muebles
tallados.
Hugo Amori Molina, propietario del negocio, afirmó que entre
sus clientes figuran instituciones de gobierno, organizaciones no
gubernamentales y bancos.
Por el momento, cuenta con alrededor de 200 clientes de este tipo.
La especialidad de la empresa es crear muebles con estilos francés
e inglés. A este tipo de mueble le llaman recortado.
También elabora muebles lineales, los cuales no requieren
mayor trabajo.
Por ahora, sólo vende sus productos a clientes exclusivos.
El propietario del negocio aclaró que la calidad de los muebles
hace que su precio sea alto. Por eso, prefieren no tener un sala
de venta.
Amori Molina indicó que trabajan con maderas como cedro,
caoba, laurel, cortez blanco y cenicero. En menor proporción
trabajan en pino.
Los muebles más demandados son los que están hechos
de cedro, dijo.
La materia prima es obtenida especialmente desde Panamá,
aunque algunas como cedro y cortez blanco son compradas también
en el país.
El propietario del negocio dijo que elaboran productos como chineros,
juegos de comedor, sillas, mesas, chimeneas, marcos, ventanas, atriles
y puertas, entre otros.
Amori Molina afirmó que las sillas y mesas con estilo europeo
son las que tienen mayor demanda.
Entre los productos lineales que la empresa hace se encuentran escritorios,
divisiones, ficheros y pizarras.
La producción promedio de muebles se calcula en cien y las
ventas mensuales giran alrededor de los $62 mil.
Lo característico de la empresa es que para hacer un mueble
cumple con un proceso.
Primero conocen las necesidades del cliente sobre qué tipo
de mueble necesita y para qué de uso.
Posteriormente elaboran un diseño del mueble deseado. Esto
permite que la madera se corte con precisión, dijo Amori
Molina.
Luego de armar el mueble, este pasa a un pintor y un tallador calificados.
Proyecciones
El empresario dijo que además de trabajar con madera, proyectan
para el 2004 empezar trabajos en forja, es decir en la mezcla de
hierro con madera.
Con el nuevo proyecto brindarían un servicio adicional a
los clientes, ya que a un cliente además de hacerle las puertas
de su casa de madera, le harían la verja de hierro, ejemplificó.
Amori Molina además ha comenzado a gestionar financiamiento
para adquirir nueva maquinaria taiwanesa, para acelerar el proceso
de producción.
Por el momento, prefiere continuar vendiendo sus productos en el
país, aunque no descarta exportar.
Algunas malas experiencias en el intento de exportar sus muebles
a Estados Unidos han hecho que Amori Molina se muestre más
cauteloso para incursionar en el mercado norteamericano.
La posibilidad de exportar se complica un poco más ya que
Estados Unidos es más exigente con las reglas de origen,
agregó.
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