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Patrimonio cultural en llamas

A lo largo de la historia del país, varios siniestros han consumido los bienes artísticos nacionales. La obra de Roberto Huezo se suma a la lista.

Claudia Núñez
El Diario de Hoy

escenarios@elsalvador.com
En el 2002, un incendio consumió el registro de varios acontecimientos grabados en cintas de vídeo de canal cuatro.
Foto EDH

El incendio que consumió casi toda la obra artística de Roberto Huezo ha develado la falta de registro cultural con que cuenta el país y la vulnerabilidad del patrimonio histórico nacional.

Inmediatamente saltan a la memoria imágenes como la del incendio de canal cuatro, ocurrido el año pasado en la capital. En éste se perdieron varias piezas fílmicas que formaban parte de la herencia cultural disponible para futuras generaciones.

“Se han perdido muchas piezas importantes, no sólo en incendios, sino también en terremotos y robos”, dice Carlos Cañas Dinarte, miembro del centro de investigaciones de la Universidad José Matías Delgado.
Según el historiador, el punto más crítico es que existen pocos registros de las obras de arte que han desaparecido por causas criminales o desastres naturales. Sin embargo, pueden contabilizarse algunas pérdidas como la ocurrida en 1889 cuando se quemó el Palacio Nacional, que albergaba todas las dependencias estatales, varias pinturas de Wenceslao Cisneros y esculturas de Pascasio González.

Palacio Nacional albergó la obra de varios artistas. La pérdida también fue arquitectónica.Foto EDH

Otra pérdida significativa, comenta Dinarte, fue el incendio que destruyó la Catedral Metropolitana, en 1951. Varias piezas religiosas, algunas de ellas elaboradas también por González, fueron consumidas por las llamas. “Se lograron rescatar dos pinturas”, añade.

La cuenta continúa: en los años 40, el fuego arrasó completamente la residencia de los Huezo Paredes, con la obra pictórica de todos los miembros de la familia; en la década de los 50 se quemó el estudio de la artista Julia Díaz con su colección privada.

“Sin irnos tan lejos, en los 80, la casa del escritor e intelectual Joaquín Meza también se quemó, y junto ella muchas de sus obras”, explica Dinarte. Y más recientemente pueden mencionarse las pérdidas que los terremotos de 2001 dejaron en el patrimonio cultural del país.

“Es preocupante que la memoria histórica se pierda así, es como si un ser humano perdiera su dentadura... lo importante es ver que se va a hacer para que por lo menos haya un registro de las pérdidas”, finaliza Dinarte.


Recuento de daños
Roberto Huezo todavía no ha finalizado el inventario de la obra perdida el pasado domingo
-Según él, son más de 1,500 pinturas, varios dibujos y los libros de su biblioteca.
- El artista aún espera que los bomberos determinen las causas del siniestro, para remover las cenizas de su obra.
- Huezo continúa su labor artística y ya inició dos obras pictóricas nuevas. “Me siento bien y sigo pintando”, comentó.
 

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