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Cuentecitos de poder
Los reencuentros con espíritus navideños

Como en muchas partes del mundo, la Comarca celebra la Navidad y el año nuevo.
En esta época, las personas se dan regalos, se prodigan sonrisas y se desean lo mejor.
Sin embargo, cada cinco años se da una variante.

Luis Laínez
El Diario de Hoy

escenarios@elsalvador.com

No sólo regresan a los hogares aquellos que se fueron a vivir al Imperio del Norte (y que mantienen al país gracias al dinero que periódicamente envían).

No sólo celebran con comidas típicas y tradiciones locales.

No. También surge un espíritu de hermandad entre la nobleza criolla.
Pero, ojo, no es entre uno y otro bando. Es entre ellos mismos.

Tanto es así que los que estaban alejados, que se habían convertido en fieros guerreros en otros territorios regresan, algunos con la cabeza gacha y otros con la frente en alto.

Dicen que están arrepentidos, que han vuelto al camino verdadero. Que su antigua militancia es cosa del pasado. Que se equivocaron y que no lo volverán a hacer, así les ofrezcan en otro lado el botín más apetecido.

El Caballero Tricolor tuvo uno de esos encuentros hace poco.

Se trató de una señora que se fue hace muchos años, a colaborar en la corte de la Dama de las Manos Azules, luego de pelearse con los tricolores.

Tony Cejas, el aspirante a habitar la Casa de Blancas Paredes y Gruesas Cortinas, se mostró satisfecho con el retorno de una antigua militante.

Meses atrás, otro azul se pasó al lado del Caballero, en la Casa del Pueblo.
Pero también el Barón Rojo ha tenido su cosecha.

Antiguos lugartenientes suyos, que rompieron la unidad hace ocho años, volvieron con la testa inclinada. Uno de ellos, Gonás, había dicho, apenas hace unos meses, que la intolerancia el Barón Rojo lo había convertido en un proyecto sin posibilidades.

Se ufanaba en decir que su propuesta era mejor. Eso no le pareció al Gran Electorado, que en marzo le echó una palada de tierra a su mutante feudo, en cuya bandera ondeaba una rosa firmemente apretada por un puño.

Otro de los reencuentros famosos fue el de Silverio. Dejó el Barón Rojo y volvió con sus amigos de infancia.

Hace más de dos décadas dejó el Duque Verde para ir, junto a Zamura, a fundar un grupo paralelo.
Después, se transformaron y tomaron los colores del arcoiris (previamente le quitaron el aliento de vida a tres pequeños territorios).

Más tarde, Zamura engatusó a otro enanos para formar el Feudo Amarillo. Silverio volvió con ellos y, de paso, con el Duque Verde. ¡Felices fiestas!

 

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