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Realizan
pruebas de dopaje en terminal
Santa
Ana.
No a todos los motoristas les hizo gracia la medida e incluso hubo
quienes la consideraron un acoso y pérdida de tiempo para
los conductores.
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Conductores de diferentes
rutas de buses se sometieron ayer a pruebas de dopaje en la
terminal de Santa Ana. Foto EDH
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Decenas de conductores y cobradores de buses tuvieron que someterse
ayer a una prueba para verificar que no han consumido drogas o alcohol.
La medida fue aplicada en la terminal de autobuses de la cabecera
departamental, como parte del plan Conductor Responsable impulsado
por el Viceministerio de Transporte.
La acción se efectuó en la mañana y, contrario
a lo ocurrido hace una semana en San Miguel, donde los motoristas
estuvieron conformes, aquí hubo quejas.
Sin embargo, los procedimientos se desarrollaron con normalidad.
Las muestras de orina y de alcotest se efectuaron durante la mañana
a trabajadores de las rutas 236, 286, 231, 282 y 283.
Óscar Martínez, uno de los responsables de los análisis,
explicó que con ello buscan garantizar la seguridad para
usuarios del servicio. Cuando se detecta que un conductor se encuentra
bajo efectos de drogas o licor, esto es notificado de inmediato
al empresario que lo contrató.
Pero hubo algunas quejas como la de Juan Francisco Ascencio, uno
de los pasajeros que esperaban un bus para dirigirse a Santiago
de La Frontera. Para él, los conductores tienen muchos méritos
y no deben molestarlos. Considera que cuando se producen
fallas en las unidades de transporte, son los conductores quienes
con sus reacciones reducen los daños.
Martínez recordó que hace un año, en las pruebas
hechas a conductores de buses de la Ruta 201, encontraron a tres
positivos a cocaína y dos a licor.
Él confía en que en esta ocasión las cosas
sean diferentes. Mientras las pruebas se desarrollaban bajo la mirada
curiosas de muchos pasajeros, hubo quienes aplaudieron la disposición
por considerar que es una garantía para que los conductores
laboren de manera responsable.
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