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La
batalla más difícil de un joven socorrista
Las
balas le dañaron el hígado y un riñón
- Lleva diez días en el Rosales - Le hirieron en fuego cruzado
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| Marvin Alvarado. Socorrista de Comandos
de Salvamento, resultó lesionado de bala en la urbanización
Popotlán 1, Apopa. Foto: EDH |
A pesar de que fueron seis balazos los que le asestaron, Marvin
Alvarado, que tiene cinco años de ser voluntario de Comandos
de Salvamento, y 18 de edad, se resiste a creer que el ataque haya
sido contra él.
Prefiere pensar que lo hirieron en fuego cruzado.
Yo imagino que no ha de haber sido contra mí, sino
entre ellos (pandilleros de la MS y 18) mismos, pero desgraciadamente
yo iba pasando, reflexiona el socorristas desde una camilla
del Hospital Rosales, donde lleva diez días postrado.
Cuatro balas le atravesaron el abdomen de lado a lado. Otra se le
quedó alojada en un glúteo y la sexta en un brazo.
Los doctores me han dicho que tengo fregado el hígado,
un riñón y no sé qué otras cosas,
asegura.
El suceso fue el pasado domingo 7, a las 7:45 de la noche. Marvin
había pasado todo el día en una actividad de la Iglesia
Católica, y continuaría allí participando en
una vigilia, luego se iría al cantón San Nicolás,
siempre de Apopa. Acompañaría al párroco local
a celebrar un acto religioso.
Una amiga y compañera de fe, Luisa L., lo conminó
a ir a comprar golosinas a la tienda El Guayabito, distante unos
cien metros de la iglesia que comparten los católicos de
las urbanizaciones Popotlán y Valle Verde. De paso, le devolverían
un utensilio de cocina prestado a la dueña del lugar.
El establecimiento está sobre la calle Amatitlán de
la Popotlán 1.
Luisa llegó a la puerta de la tienda; Marvin se quedó
rezagado dos o tres metros.
Cuando iba a media calle se oyeron varias detonaciones. Nadie se
alarmó porque creyeron que eran cohetes, incluso Marvin así
lo pensó.
Pero sucedió lo inesperado. De repente me quedé
sin aire, como cuando a uno le dan un pelotazo en la boca del estómago,
sostiene.
Luego buscó ponerse a salvo tras un auto estacionado. Luisa
lo auxilio. Después lo trasladaron a la base de Comandos.
De ahí al Rosales, donde esa misma noche lo operaron.
Lo primero que se le vino a la mente fueron los recuerdos de cuando
había auxiliado a gente lesionada, que son incontables, según
refiere, más cuando en Valle Verde y Popotlán se puso
peligroso el ambiente por los enfrentamientos de maras.
Hace como un año, había noches que hasta cinco
(heridos) caían, sostiene la víctima, que recién
ha finalizado el segundo año de bachillerato en el Instituto
Nacional de Apopa.
Vecinos afirman que esa noche había mucha gente en la calle.
Nadie vio nada. A la mañana siguiente, varias vainillas del
calibre 9 milímetros quedaron en el polvo. Ahí se
perdieron.
Alguien se atrevió a decir que los agresores de Marvin estaban
frente a la tienda, pero dijo que no le eran conocidos, y que dispararon
directamente a él, aunque quizá lo confundieron.
Y hay algo de lógica en eso. De donde los vecinos dicen que
rodaban los casquillos sólo median unos cuatro metros a donde
Marvin se quedó herido.
Ajeno a los líos de maras
- Marvin es un joven que invierte su tiempo en actividades productivas.
- Estudia bachillerato y es miembro de Comandos de Salvamento, en
la seccional de Apopa.
- Además, es miembro del coro de la Iglesia Católica
de la Popotlán 1, donde el reside con su familia.
- A pesar de lo que le ocurrió, el joven ha tomado las cosas
con calma. No guarda ningún rencor.
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