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Opinando
Deben
mejorar el Diario Oficial

A
pesar de la importancia que tiene la publicación del Diario
Oficial, a nadie parece importarle la forma en que salen sus ediciones
En estos momentos, todos los políticos que aspiran a sentarse
en el sillón presidencial para el quinquenio 2004-2009 nos
ofrecen resolver el montón de problemas que afrontamos los
salvadoreños, dependiendo, por supuesto, de la ideología
que cada quien profesa y del color de bandera que lo impulsa en
la campaña, pero unos más y otros menos, los programas
o plataformas de gobierno que nos ofertan no se diferencian sustancialmente.
Pero hasta hoy ningún candidato se ha puesto a pensar que
cualquier solución a un problema nacional se tiene y se debe
hacer por medio de acuerdos y decretos, que para adquirir fuerza
de ley, de obligado cumplimiento y legitimidad ante las demás
naciones, necesariamente han de publicarse en el llamado diario
de la nación salvadoreña, esto es, en nuestro vetusto
y respetable Diario Oficial, que naciera a la luz pública
en el siglo antepasado con el nombre francés de La
Gaceta, en cuyas páginas se publicaba de todo: desde
los acuerdos oficiales hasta los poemas de don Chico Gavidia.
A pesar de la importancia que tiene la publicación del Diario
Oficial, a nadie parece importarle, siquiera un poquito, la forma
en que salen sus ediciones, las que supuestamente, como lo dice
su nombre, son de carácter diario, pero éstas se publican
con atrasos de hasta un mes en algunas ocasiones, mal impresas,
con sistemas tipográficos obsoletos. La Imprenta Nacional
que es el sitio donde se imprime y edita, permanece en un edificio
cuyas estructuras vemos que nadie se digna repararlas o, por lo
menos, darles una repelladita de pintura siquiera una vez en el
año que febrero trae veintinueve días.
El Diario Oficial no va a competir con las empresas periodísticas
privadas, las cuales en nuestro país, muy orgullosamente,
han alcanzado niveles de calidad comparables a las naciones avanzadas,
tanto por la cantidad de ejemplares diarios que salen a luz, como
por la variedad de las secciones que traen, el material selecto
de lectura, la rapidez satelital de las noticias y fotografías,
reportajes investigativos de gran impacto social, entretenimientos,
literatura, arte, cine, etc., pero si sería deseable que
mejoraran la maquinaria tipográfica actual y se modernizara,
a fin de que los atrasos inveterados, los errores en los decretos,
acuerdos, edictos y carteles que se publican, la mala impresión
y otros aspectos negativos se fueran superando por el mismo bien
jurídico de toda la nación.
En el caso de nosotros los abogados y notarios, esos atrasos repercuten
negativamente en la rápida solución de los asuntos
que interesan a nuestra clientela y acumulan los casos en los distintos
tribunales donde litigamos en asuntos familiares, civiles, sucesorales,
patentes e invenciones, y otros por el estilo, donde se vuelve obligatoria
la publicación de edictos o carteles, tanto en el Diario
Oficial, que es la primera instancia periodística, como en
otros diarios de circulación nacional.
Señores candidatos: por favor, fijen su mirada de atención
en este caso que dejamos comentado.
Es parte de ese montón de problemas que ustedes nos prometen
resolver, y lo primero, perdonen, es el ordenamiento legal, el cual
no puede caminar con rapidez si las publicaciones que lo hacen nacer
a la vida jurídica se atrasan como si aún estuviéramos
en los tiempos del escritor don Román Mayorga, cuando el
Diario Oficial se armaba a mano, poniendo cada letra en un molde
hasta formar las líneas. Ante nosotros está el reto
de la modernidad y el desarrollo sostenible, que sólo se
alcanzará si las leyes se publican para su vigencia con prontitud,
y esa prontitud se encuentra en peligro con nuestro olvidado Diario
Oficial.
* Psicólogo y Abogado.
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