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La nota del día
China roja interfiere en la política de E.S.
Un
régimen comunista en El Salvador endeudado con Pekín,
es un voto seguro a favor de China roja en los foros mundiales y
de inmediato se convierte en un dócil títere.
China comunista interfiere abiertamente en la política interna
de El Salvador, como se muestra con el envío de ciento veinte
mil promocionales y equipos diversos al FMLN. En la edición
de este día de EL DIARIO DE HOY, se publican las fotostáticas
del despacho que una agencia oficial del régimen chino hace
al FMLN, por medio de una empresa propiedad de un militante de dicha
organización y ex candidato a alcalde de Antiguo Cuscatlán.
La ingerencia de China roja, como la de varios regímenes
comunistas del mundo (Cuba, Venezuela y la narcoguerrilla colombiana
primordialmente), explica los sustanciales financiamientos que sostienen
las campañas del FMLN, que no parece estar corto de fondos
para sus actividades. Ningún partido dispuso ni de la mitad
del dinero que gastó el FMLN durante la campaña pasada
(de enero a marzo de 2003), o ha venido sosteniendo el cuerpo de
activistas que despliega en todo el territorio nacional. Haya o
no elecciones, en verano o invierno, año tras año,
los activistas del FMLN hacen permanente campaña reclutando
prosélitos, alentando el odio de clases, incitando a la rebelión,
generando descontento.
Si bien es cierto que todas la alcaldías bajo control de
los comunistas mantienen a miles de activistas (motivo por el cual
están en la bancarrota), los presupuestos municipales no
alcanzan para el gran despliegue rojo. Tampoco serían suficientes
los turbios negocios que montan los alcaldes del FMLN, como el caso
de CINTEC y los muppies, ni las contribuciones de sus
miembros. El movimiento comunista en El Salvador se sostiene por
la ingerencia de regímenes extranjeros.
¿Cuál es la moneda de cambio en estos tratos? No se
requieren mayores luces para descubrirlo. China comunista, que en
asuntos económicos es China capitalista, quiere asentar un
fuerte protagonismo en la política mundial. Además
China quiere desalojar a Taiwán de las Américas, para
lo cual está dispuesta a interferir en los asuntos internos
de los países que continúan sosteniendo relaciones
con Taipei. Un régimen comunista en El Salvador endeudado
con Pekín, es un voto seguro a favor de China roja en los
foros mundiales y de inmediato se convierte en un dócil títere.
Apoyo político a cambio de gorras
Lo mismo vale para la permanente ingerencia de La Habana en los
asuntos internos de El Salvador. El régimen castrista necesita,
por cuestión de supervivencia, ampliar la red de regímenes
aliados en Hispanoamérica, como ya la tiene en el Caribe.
Si cae El Salvador en el comunismo, se convertiría de inmediato
en una base de desestabilización e infiltración de
los otros cinco países centroamericanos. Esto, a su vez,
fortalece la tambaleante situación de Chávez en Venezuela,
y presenta un panorama nuevo al gobierno Lula en Brasil. Un resurgimiento
del comunismo en América puede postergar, o detener piensan
ellos, el derrumbe de Castro.
China comunista no mantiene, hasta donde se puede adivinar, vínculos
con la internacional del terror, formada principalmente por fundamentalistas
islámicos, pero esto no es el caso ni de Cuba ni de los movimientos
comunistas iberoamericanos. En el pasado, Ghaddafy, la OLP y los
fundamentalistas islámicos mantuvieron contactos con sandinistas
y efemelenistas. Esas relaciones se han sumergido a partir del ataque
a las Torres Gemelas, pero no se debe olvidar la manifestación
a favor de los atacantes que montó el FMLN en las calles
de San Salvador.
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