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Del
ayote y el cacao al licor y las boquitas
San
Salvador. La tradicional canasta navideña se remonta al siglo
XVII. Los productos han cambiado con el tiempo.
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| Tradición. El Super Selectos de la
Escalón está listo a suplir la demanda de las
canastas. Foto: EDH/Erick Rodriguez |
Dicen que la Navidad es tiempo de dar y compartir. Haciendo bueno
ese dicho, las personas eligen la tradicional canasta navideña,
como un obsequio para sus seres queridos.
Pero, ¿se ha imaginado una canasta sin licor? ¿Cómo?,
dirían algunos; ¡no sería una canasta navideña¡,
exclamarían otros.
Según los historiadores, en el origen de esta tradición,
que se remonta al siglo XVII, regalar precisamente licor era interpretado
como una falta de respeto.
Aunque parece que era una costumbre de los indios desde mucho tiempo
antes, fue unos 150 años después de la llegada de
los españoles a América cuando tomó un mayor
realce.
Con dulces
En ese entonces, los indios acostumbraban a regalar comestibles
en una auténtica canasta de fibra de bambú,
afirmó Ángel Cañas, coordinador de arte popular
de Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura).
En ese entonces, los productos en la canasta eran el dulce de panela,
azúcar de pilón, cacao, torta seca, ayote y granos
básicos.
Ese era un obsequio de compadrazgo, añadió
Cañas, quien recalcó que los campesinos iniciaron
la tradición. Es quizá la expresión de
mayor gratitud que tiene el campesino para con el familiar que vive
en la ciudad, señaló.
Sin embargo, es en la década de los 40 y 50 cuando esta costumbre
comenzó a explotarse con fines comerciales.
La canasta de fibra de mimbre fue sustituida por un huacal de plástico
y, en lugar de granos básicos, las canastas se llenaron de
productos como el licor.
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