Turismo
 
Inicio del Sitio
Lunes 8 de Diciembre
 

 

 
 

Del momento político
¿Llegará a su fin el PCN?

Rubén Zeledón
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Cuando el PCN quiso hablar de alianzas electorales, el FMLN le trató como a “la costurerita que dio aquel mal paso”.

En la vida política salvadoreña, el PCN fue el primer partido oficial que no se disolvió al perder la presidencia de la nación.

Aún más, siguió pesando en la política salvadoreña aun cuando la Democracia Cristiana llegó a la presidencia. A mediados de la lucha guerrillera, al convocarse a elecciones presidenciales, Francisco Guerrero provocó la ruptura del partido al proclamarse candidato sin tener aprobación de toda la militancia, y muchos miembros del partido decidieron separarse y formar PAISA, llevando como líder a Roberto Escobar García. Esta fracción tuvo sus años de acción con varios de sus miembros como diputados en la Asamblea Constituyente, que redactó la Constitución vigente.

Posteriormente, ya en la administración del Presidente Cristiani, la mayoría de miembros de PAISA pasaron a engrosar las filas de ARENA.

Con todo, el PCN siguió siendo la segunda fuerza política, ya que al ascender ARENA a la presidencia y con la muerte de Duarte, la Democracia Cristiana vino a menos y perdió la mayoría que había tenido en la Asamblea.

La presencia del PCN en los sucesivos gobiernos se ha debido, más que nada, a la fidelidad de sus bases, que han tenido, desde su fundación, una mística anticomunista que en los años de la guerrilla contribuyó a la contención de la avalancha roja, y más que ningún otro partido, puso una alta cuota de muertos en su patriótico esfuerzo.

En el PCN, quien más, quien menos, tiene un padre, un hermano, un hijo muerto en el combate a la “antipatria”, como Salvador Guandique llamaba a la izquierda salvadoreña.

Me decía un ex guerrillero que las defensas civiles, más que los cuerpos de seguridad de esos tiempos, fueron factor importante en la detección y captura de elementos de la guerrilla que operaban clandestinamente en el país, y son ellos quienes forman el núcleo principal del PCN y no la cúpula que ha mantenido una matusalénica presencia en la Asamblea Nacional y otras dependencias del Gobierno Central y algunos municipios.

Esto hace que el PCN, más que el polícromo CDU, sea la tercera fuerza política del país y su voto sea indispensable para los acuerdos legislativos, y gracias a eso ARENA ha podido rehacer el país de la locura destructiva del FMLN en los años de la guerrilla, más algunos fenómenos naturales de los últimos años.

Pero nunca falta un pelo en la sopa.


El PCN ha sido refugio de algunos empresarios de autobuses, algunos son diputados, lo que ha dado origen a un conflicto de intereses que le ha llevado a un divorcio con su natural aliado.
Cuando el Gobierno trató de eliminar la circulación de algunos buses que ya pasaron su vida útil y constituyen una amenaza para los usuarios, el PCN buscó el apoyo del FMLN y éste, con el único propósito de obstruir la decisión del Ejecutivo, aceptó la momentánea alianza y prolongó la circulación de los ataúdes rodantes.

Pero cuando el PCN quiso hablar de alianzas electorales, el FMLN le trató como a “la costurerita que dio aquel mal paso”, como reza un viejo tango argentino.

Ante el desaire de los camariches, el PCN buscó ser parte de la ensalada que constituye el CDU, y éstos también le cerraron la puerta.

La razón es muy simple.

Todos saben cómo piensa la militancia del PCN, y cualquier alianza con la cúpula sería como recibir un cascarón vacío. Las bases se abstendrán o votarían por ARENA con quien les une el cordón umbilical.

Lo cual llevaría al fin del primer partido oficial, que no desapareció después de haber perdido el poder.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal