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Viernes 5 de Diciembre
 

 

 
 

Opinando
La participación de la mujer en un cargo público

María José Bendaña
Editorial
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Si el pueblo decidiera darle su voto a una mujer, nos crea la posibilidad de continuar y perfeccionar las políticas y programas pertinentes para mejorar la situación de las mujeres, su calidad de vida.

La posibilidad de que una mujer comparta la conducción del destino de nuestro nación ha provocado diferentes reacciones, desde pensamientos que han tratado de dañar la imagen de la mujer a opiniones optimistas por la representatividad de este sector.

En nuestro país, en 1996, se inicia un proceso de dimensiones estratégicas para mejorar la condición de la mujer y hacer efectiva la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, a través de la ejecución de la Política Nacional de la Mujer.

Dentro de los objetivos estratégicos, está desarrollar la capacidad y liderazgo de las mujeres para que puedan tener acceso a la toma de decisiones y participen en igualdad de oportunidades en las estructuras públicas y privadas, cuya acción es promover el derecho de la mujer a optar y ejercer cargos públicos en igualdad de oportunidades y condiciones que el hombre.

Es indudable que la condición de las mujeres ha cobrado importancia en las diferentes sociedades y culturas. En nuestro país hemos logrado el acceso a nuevos espacios y adelantado notablemente en el reconocimiento de nuestros derechos.

Si bien las mujeres hemos dado un gran paso, todavía la tasa de desempleo es superior a la de los hombres y, encima de eso, ganan menos; la situación es más complicada para las mujeres solas, las jefas de hogar, es decir, las que son el sostén de su familia.

Y es precisamente por eso que la idea de que una mujer tenga acceso a la toma de decisiones de un país llena de satisfacción a todo su entorno; la habilidad de dividir el tiempo entre el hogar y sus actividades laborales le hacen conjugar muy bien todos los roles.

Una mujer que auxilie al Presidente de la República nos asegura cumplir con un principio constitucional, como lo es continuar promoviendo la corresponsabilidad de género.
Mejor aún, si es una mujer que ha llevado comida a la mesa de su casa, producto del esfuerzo propio, conocedora de los factores de riesgo, como la inseguridad laboral, conflicto en el desempeño de roles, incertidumbre, falta de protección de las leyes laborales por el carácter informal del empleo, dificultades en la crianza de los hijos, etc.

En los últimos días hemos escuchado un mensaje dirigido a los hogares salvadoreños, que no responden al esquema de familia nuclear con hombres generadores de ingreso y mujeres como amas de casa. Saber que se visualiza esta creciente realidad de hogares regidos por mujeres, cuyas necesidades específicas deben ser tomadas en cuenta, nos indica que puede mejorar aún más la condición de la mujer y la equidad de género en nuestro país.

Si el pueblo decidiera darle su voto a una mujer, nos crea la posibilidad de continuar y perfeccionar las políticas y programas pertinentes para mejorar la situación de las mujeres, su calidad de vida, la de sus hogares y familia también.

Existe una realidad ineludible: La mujer, con su sola presencia, humaniza los ambientes, que lastimosamente los hombres, en forma continua, tratan de hostilizar; la mujer, entre otras muchas cosas, ha sido puesta en la tierra para una gran misión, sacar lo mejor, la semilla de la bondad que cada político trae dentro de sí.

 

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