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Canibal narra cómo sacrificó a su víctima

El juicio contra el “caníbal de Roteburgo” inicia hoy.

BERLÍN, ALEMANIA
REUTERS, EFE.-
Internacionales
internacional@elsalvador.com 
Armin Meiwes, el experto alemán en computadoras que saltó a la fama por matar y comerse a una víctima voluntaria, será juzgado hoy en un caso de canibalismo motivado por deseo sexual tan sorprendente que podría marcar un hito en los anales judiciales.

Meiwes, de 42 años, descrito por su abogado como “un caballero de la vieja guardia”, confesó haber matado a un hombre de Berlín que contestó un anuncio puesto en Internet, en el que Meiwes buscaba a un individuo en buenas condiciones físicas para “un sacrificio”.

Ambos hombres se encontraron en marzo de 2001 en la elegante casa de campo de Meiwes en el pueblo de Rotenburg, en el centro de Alemania.

Allí, Meiwes mató a su víctima voluntaria -identificada como Bernd-Juergen B- con un cuchillo de cocina y, mientras moría, filmó el sacrificio. La cinta de vídeo podría exhibirse durante el juicio.

El abogado de Meiwes, Harald Ermel, dijo que la víctima demoró casi 10 horas en desangrarse hasta morir y que durante este período había instado a Meiwes a seguir cortándolo.

Meiwes descuartizó el cuerpo de su víctima y guardó algunas partes en el congelador. “Cree haber ingerido alrededor de 20 kilogramos y que sobraron unos 10 kilos” de carne, dijo Ermel.

“Fue descongelándolo poco a poco y se lo comió”, agregó.

Se espera que Meiwes repita su confesión durante el juicio, en el que participarán reporteros de todo el mundo. Meiwes está planeando escribir sus memorias, según su abogado.

Los motivos

El acusado dijo la semana pasada al periódico alemán Welt am Sonntag: “Soy culpable y lamento lo que hice”.

Meiwes agregó que se había comido a su víctima porque quería hacerla parte de sí, un deseo que cumplió y que no repetiría.

El profesor Andreas Marneros, director de la Clínica Halle de Psiquiatría y Psicoterapia, dijo al respecto: “Esto es canibalismo como perversión sexual, es un fenómeno conocido a través de los siglos. He tratado a cuatro de estas personas”.

La fiscalía de la ciudad de Kassel dijo que un examen psiquiátrico reveló que Meiwes no está demente, pero que su víctima sí pudo haber sido incapaz de pensar racionalmente.

El abogado de Meiwes reveló que su cliente tenía a otros cuatro huéspedes en su casa, pero que los dejó marcharse.

“Había un maestro, un cocinero, un empleado de hotel y un estudiante. Los tenía colgados del techo por los pies y no podían librarse por sí mismos. Uno se sintió indispuesto, otro no quiso continuar y entonces los dejó ir a todos”, explicó.

Las autoridades dieron con la pista del caníbal gracias a la advertencia de un estudiante de la ciudad austríaca de Innsbruck quien, tras descubrir en internet un anuncio en el que Meiwes buscaba a nuevas víctimas, avisó a la central de la Oficina Federal de lo Criminal (BKA), la policía criminal alemana.

La sentencia se espera para finales del próximo mes de enero, después de las catorce jornadas de juicio previstas, en las que intervendrán 38 testigos, entre ellos un psiquiatra, un toxicólogo y un forense.

Entre los testigos también se encuentra un conocido de la víctima que asegura que meses antes de su muerte le ofreció unos 5,000 dólares, su coche y su ordenador si le cortaba el pene, informa el semanario Focus en su última edición.

La víctima quiso ser ingerida

Aunque la fiscalía concuerda en que la víctima expresó su deseo de morir, está buscando la cadena perpetua para este caso de asesinato motivado por deseos sexuales.

Sin embargo, el abogado de Meiwes quiere que lo condenen por “homicidio a petición", una forma de eutanasia ilegal que se castiga con una sentencia de seis meses a cinco años.

El problema, según expertos, es que la víctima de Meiwes quiso ser ingerida. Esto podría dificultar una condena por asesinato. El cargo por homicidio, un delito de menor grado, conlleva una sentencia de 15 años o menos. Tras este período, Meiwes quedaría en libertad.

El profesor Arthur Kreuzer, del Instituto de Criminología de la Universidad de Giessen, señaló que este caso podría marcar un hito en los anales judiciales.

“Esto es un asesinato convenido por el asesino y la víctima, y no puede considerarse como el peor caso de asesinato premeditado”, indicó.

“Sin embargo, no creo que sea un homicidio a petición, porque no fue algo altruista sino un hecho egoísta”, añadió.

Kreuzer dijo que el caso podría llegar a la Corte Federal Constitucional y que la fiscalía podría verse obligada a consultar a otros expertos médicos para evaluar el estado mental de Meiwes.

Meiwes había conversado sobre canibalismo con al menos 280 personas en Internet que compartían sus puntos de vista.

Alrededor de 200 personas en Alemania se ofrecieron para ser víctimas de un sacrificio. Había 30 individuos dispuestos a matar a otros, mientras que entre 10 y 15 deseaban participar como espectadores.

Más allá de lo escabroso del caso, la singularidad del proceso radica en que el canibalismo no está tipificado como delito en el código penal alemán, por lo que el individuo ha sido formalmente acusado de asesinato con motivación sexual.

 

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