| |

La
Guerra Santa llegó a la Comarca
Las
tropas de la nobleza de la Comarca se han desplazado por todos los
rincones. Con brochas en sus manos marcan el territorio que reclaman
para sí. Es una lucha sin cuartel. Si encuentran que otro
llegó antes, manchan con sus colores la simbología
del adversario.
Hasta ahí todo iba bien. Toal, siempre sucede lo mismo cada
vez que se anuncia la batalla para cambiar a los habitantes de la
Casa del Pueblo, los munícipes o el nuevo inquilino de la
Casa de Blancas Paredes y Gruesas Cortinas.
Sin embargo, como este año hubo dos campañas diferentes,
los ánimos están caldeados entre los partidarios del
Caballero Tricolor y las huestes del Barón Rojo.
No sólo se han contentado con engrosar el diámetro
de los postes y paredes, sino que se han liado a garrotazos, pedradas
e insultos.
De fondo, y casi como espectadores, están las facciones de
la alianza del Duque Verde y el Feudo Amarillo y la Dama de las
Manos Azules. Ellos han sabido mantenerse al margen, quizás
porque les hace falta monedas de plata para comprar la pócima
que cambia de color a las cosas.
- La consigna es que que ellos deben saber que nosotros
somos fuertes, que nada nos detendrá en la ruta hacia la
Casa de Blancas Paredes y Gruesas Cortinas -se escuchó decir
en la fortaleza del Barón.
- Ustedes deben saber que no nos debemos dejar llevar por la violencia
-se escuchó en el bastión del Caballero-, pero eso
no quiere decir que bajaremos la cabeza como ovejas rumbo al matadero.
Si hay que dar la pelea, ¡hay que darla!
Los discursos bélicos se convirtieron en primitivas batallas
campales, donde hubo golpeados, heridos y feroces acusaciones de
ambos bandos.
Las personas comunes y corrientes que habitan la Comarca se han
quedado viendo entre sí con angustia, deseosas de saber hacia
dónde lleva tal muestra de barbarie.
- ¿Será que quieren que no vayamos a las urnas? ¿Será
que lo que ambos buscan es que sólo sus adeptos libren una
Guerra Santa para elegir al próximo director de nuestros
destinos?- era la voz que corría por los caminos más
perdidos de la Nación.
Mientras tanto, la euforia ha bajado de tono y sólo han quedado
los recuerdo marcados (en algunos, son cicatrices).
Sin embargo, todos se preguntan cómo es que los dos bandos
puedan aspirar a gobernar si ni siquiera son capaces de respetar
las leyes de la Comarca.
¿Acabará la lucha o los lugareños verán
más sangre derramada?
|
|