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Inicio del Sitio Miércoles 3 de Diciembre
 

 

 
 

La Guerra Santa llegó a la Comarca

Las tropas de la nobleza de la Comarca se han desplazado por todos los rincones. Con brochas en sus manos marcan el territorio que reclaman para sí. Es una lucha sin cuartel. Si encuentran que otro llegó antes, manchan con sus colores la simbología del adversario.

Por Luis Lainez
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com

Hasta ahí todo iba bien. Toal, siempre sucede lo mismo cada vez que se anuncia la batalla para cambiar a los habitantes de la Casa del Pueblo, los munícipes o el nuevo inquilino de la Casa de Blancas Paredes y Gruesas Cortinas.

Sin embargo, como este año hubo dos campañas diferentes, los ánimos están caldeados entre los partidarios del Caballero Tricolor y las huestes del Barón Rojo.

No sólo se han contentado con engrosar el diámetro de los postes y paredes, sino que se han liado a garrotazos, pedradas e insultos.

De fondo, y casi como espectadores, están las facciones de la alianza del Duque Verde y el Feudo Amarillo y la Dama de las Manos Azules. Ellos han sabido mantenerse al margen, quizás porque les hace falta monedas de plata para comprar la pócima que cambia de color a las cosas.

- La consigna es que que “ellos” deben saber que nosotros somos fuertes, que nada nos detendrá en la ruta hacia la Casa de Blancas Paredes y Gruesas Cortinas -se escuchó decir en la fortaleza del Barón.
- Ustedes deben saber que no nos debemos dejar llevar por la violencia -se escuchó en el bastión del Caballero-, pero eso no quiere decir que bajaremos la cabeza como ovejas rumbo al matadero. Si hay que dar la pelea, ¡hay que darla!

Los discursos bélicos se convirtieron en primitivas batallas campales, donde hubo golpeados, heridos y feroces acusaciones de ambos bandos.

Las personas comunes y corrientes que habitan la Comarca se han quedado viendo entre sí con angustia, deseosas de saber hacia dónde lleva tal muestra de barbarie.

- ¿Será que quieren que no vayamos a las urnas? ¿Será que lo que ambos buscan es que sólo sus adeptos libren una Guerra Santa para elegir al próximo director de nuestros destinos?- era la voz que corría por los caminos más perdidos de la Nación.

Mientras tanto, la euforia ha bajado de tono y sólo han quedado los recuerdo marcados (en algunos, son cicatrices).

Sin embargo, todos se preguntan cómo es que los dos bandos puedan aspirar a gobernar si ni siquiera son capaces de respetar las leyes de la Comarca.
¿Acabará la lucha o los lugareños verán más sangre derramada?

 

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