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Palabras
El
vino del sabio y del insensato
El vino
no embriaga, sino que hechiza a los sabios y soñadores. Pero
embrutece a los insensatos.
Dice un antiguo autor que el vino derramado por los sabios alegra
y vitaliza, en tanto que el vino derramado por los insensatos embriaga
y embrutece.
Tomar una copa de vino al día es saludable, pues los flavonios
que contiene el néctar limpian de grasas e impurezas la sangre.
El origen de esta bebida es divino, pues con ella los antiguos celebraban
a sus dioses.
Es una bebida sana, tomado en pequeñas cantidades, pero su
abuso puede conducir al alcoholismo. Del latino vinum
se conoce como vino generosoal fuerte y añejo y
como vino peleón el muy malo.
El dios romano del vino es Baco, hijo de Júpiter y de Sémele;
es Dionisios para los griegos.
Dice la leyenda que fue Baco de gran utilidad para su padre en la
lucha de éste contra los gigantes. En medio del combate, Júpiter,
el padre de los dioses, excitaba su valor diciendo: ¡Evohé,
Bache, evohé!.
Néctar de Ambrosía, estimula el deseo de los soñadores
y los dolores del insensato.
(pintorbalaguer@hotmail.com)
Día a Día
El odio es lo medular del marxismo: si, como predican los comunistas, lo que
mueve la historia es la lucha de clases, provocada a su vez por
la explotación, es consecuente que las clases oprimidas odien
a los opresores. A odiar enseñan los activistas del partido;
los maistros universitarios, a sus estudiantes; los
curas enloquecidos, a sus feligreses. El odio confunde el entendimiento,
pisotea las buenas relaciones, acaba con las amistades. Se odia
porque se hace creer a muchos que la prosperidad de éstos
es a costa de la pobreza y los sufrimientos de aquellos. La actividad
económica se presenta como una guerra sin cuartel, donde
los unos avanzan pasando por encima de los otros, que son la mayoría.
El planteamiento tiene su doble cara: una es la injusticia, el
empobrecimiento imparable, la permanente lucha entre los sectores,
hasta que el proletariado alcanza la victoria. Y una vez victorioso
y pasado un tiempo prudencial, el comunismo logra el
paraíso sobre la tierra, donde nadie paga servicios, la comida
y los transportes son gratis, todos viven bien, los niños
comienzan a nacer rubios y corren ríos de leche y miel.
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