| |

Las
coheterías
Tras
la alegría de las luces y explosiones, hay una historia de
amenazas que surgen del descuido. Muchas veces, algo falla y causa
dolor, cicatrices y muertes.
Eran 3 niños de 16 meses, 3 y 5 años. Su familia
se dedicaba a confeccionar silbadores.
Alguien se descuidó y la humilde casa en que vivían,
prácticamente voló por el aire al producirse la explosión.
Los pequeños murieron.
Ocurrió el 16 de diciembre de 2001, en el área rural
de Cojutepeque.
Ellos habían sido contratados por una cohetería de
la zona, para trabajar en casa.
La empresa es propiedad de la ex diputada Marta Gómez. Ella
tuvo que indemnizar a la familia de los pequeños.
 |
Lea
además |
|
|
Precaución cada segundo
Trabajar con pólvora es vivir bajo la amenaza de sufrir
accidentes que pueden ser mortales.
|
Pero pese a esa experiencia, en sus negocios aún no se cumplen
las normas de funcionamiento.
Incluso admitió que en esa zona, había al menos 40
familias que se dedicaban a la misma labor.
En septiembre anterior, una cohetería situada en la calle
Libertad, colonia Rosales, en Cojutepeque, fue inspeccionada por
las autoridades que hallaron varias anomalías.
La dueña del establecimiento es Gómez, quien por el
cargo público que ocupó, se supone debe conocer las
regulaciones legales.
En esa ocasión le decomisaron una considerable cantidad de
productos explosivos, además de imponerles una multa.
Indiferentes
Los casos descritos no son aislados. Son muchos los productores
y comerciantes de pirotécnicos que se cubren con una capa
de indiferencia ante los riesgos que su labor representa para los
demás.
José Amílcar Mena Barrera, jefe de los bomberos cojutepecanos,
considera que ninguno de los cerca de 60 talleres de productos pirotécnicos
que hay en la ciudad, cumple con todos los requisitos de seguridad.
Pese a ello, las acciones en su contra no pasan del decomiso de
los productos que almacenan, y esto se hace en casos extremos.
De las coheterías que operan en Cojutepeque, una considerable
cantidad lo hace en el sector urbano.
Incluso hay una en la que también fueron decomisados numerosos
artefactos, que funciona contiguo al Destacamento Militar No 5.
Al dueño del negocio, Santos Fabián Pérez,
se le ordenó el cierre el 6 de octubre anterior. Pero a la
fecha no atiende.
Él aduce que un coronel que estuvo al mando de la base
militar en 1997, lo autorizó.
Esto, pese a que el Código de Salud en su Art. 116 define
que las coheterías deben estar a no menos de 100 metros de
viviendas.
Además, deben tener agua en barriles y extintores a mano.
Los diferentes productos deben mantenerse de forma separada y ordenada.
La falta a las normas de seguridad en fábricas de pólvora,
no sólo es problema de los cojutepecanos.
En Santa Ana, las autoridades visitaron hace una semana, cuatro
fábricas de pirotécnicos y ninguna tenía cubiertos
los requisitos para operar. Hallaron producto y materiales en el
suelo y en algunos ni siquiera había agua.
No hubo sanciones. Sólo la advertencia de que debían
atenderlos a la mayor brevedad posible.
Ya varias de ellas mantienen ciertas normas de protección.
Pero aún no han obtenido los permisos para operar.
La PNC y los bomberos han detectado en ese departamento occidental,
cinco fábricas clandestinas a las que advirtieron que decomisarán
todos los productos que encuentren. Pero antes deberán ubicarlas.
En muchos casos, son los vecinos de las coheterías quienes
piden a las autoridades que éstas sean cerradas o al menos
inspeccionada por los riesgos que representan.
No es sólo que guarden explosivos, es que lo hacen
cerca de casas y contratan a niños, indicó una
ama de casa santaneca al señalar su temor de que se produzcan
nuevas tragedias. Es un hecho. Las prohibiciones y regulaciones
parecieran estar hechas para violarlas.
¿Favorecidos?
Gertrudis López, residente en la colonia Fátima, de
Cojutepeque, tiene una sospecha que comparten muchos vecinos. Hay
favoritismos a productores de pirotécnicos por parte de quienes
están en las altas esferas de gobierno.
En el tercer trimestre del año anterior, bomberos, policías
y otras autoridades hablaron de pedir la prohibición de fabricar
silbadores, por ser los que frecuentemente causan más
accidentes.
Nunca se hizo. Hoy, algunos diputados, entre ellos Norman Quijano,
hablan que tendría que evaluarse el próximo
año. Posiblemente sea luego que en las próximas
semanas se produzcan nuevas tragedias.
Curiosamente, cada vez que hay una desgracia relacionada con coheterías,
hay menores de edad entre las víctimas e inadecuada manipulación
de los productos. Pero muchos productores afirman que ellos cumplen
todas las regulaciones.
A nivel nacional hay 345 fábricas de cohetes registradas
por la División de Armas y Explosivos. Pero muchas otras,
las que no cumplen regulaciones, lo hacen de forma clandestina.
Cada una es una potencial tragedia.
|
Pólvora por todas partes
|
-
Las inspecciones que hasta la fecha han desarrollado policías
y bomberos en coheterías de Santa Ana, reflejan los mismos
descuidos.
- Desorden en la colocación de producto elaborado y materia
prima, que fácilmente pueden provocar un accidente, es
la situación más común. Le sigue la falta
de agua y extintores.
- Los mismos problemas se detectan en otras partes del país.
También la instalación de fábricas en sitios
poblados.
- Pese a las irregularidades detectadas, las autoridades de
este departamento se limitaron a advertir a los productores.
No hubo decomisos ni multas.
- Varias coheterías de Cojutepeque, en Cuscatlán,
y de otras zonas de El Salvador, han preferido pagar las multas
o exponerse al decomiso de materiales, a atender las exigencias
que dictan las leyes.
- Las anomalías en la producción o venta de pirotécnicos,
pueden ser denunciados a la PNC o a los bomberos. |
Ninguna cumple
De
las 60 coheterías, y salas de ventas que operan en Cojutepeque
ninguna reúne las condiciones mínimas de seguridad
. |
A nivel nacional
Continuaremos
con los decomisos pero esperaremos que el Cuerpo de Bomberos
haga efectivas las inspecciones que le competen |
Dos quemas
En
el Parque disminuyeron las ventas de pólvora. Pese a
esas tragedias continuamos con el negocio. Para este año
ya está todo listo. |
| Amílcar
Mena Jefe de bomberos en Cojutepeque |
Luis
Fernando Represa Inspector Armas y explosivos |
Vilma
de Marín Comerciante de Cojutepeque |
|
|