| |

Música
sin violencia
Kabah
cumplió su cometido el sábado. La espera fue larga,
pero bien amenizada por Sonsax, Malacates, Heriberto Vargas y Causa
y Efecto.
 |
|
Kabah convirtió
el escenario en un juego entre amigos.
Foto EDH
|
Después de una mini conferencia improvisada detrás
del escenario, cinco chicos con su propio estilo y emanando buenas
vibras levantaron al público de sus asientos y los contagiaron
con sus coreografías.
Al filo de las diez de la noche, Kabah inició su intervención
en el Primer Festival Toma Conciencia: Evita la Violencia, organizado
por el ministerio de Gobernación.
Cómo te explico que te necesito, coreaba el público
junto a Federica, María José, Daniela, René
y Sergio. André, el apio, se quedó en
México porque estaba enfermo.
Después de la explicación, Fede agradeció
la invitación y sacó a colación las causas
estúpidas de la violencia como la guerra en Iraq.
Mientras tanto, sus compañeros se acomodaban las pañoletas
de colores de El Diario de Hoy en los brazos.
Unos pupitres se colocaron sobre el escenario. Era la hora de Me
muero por ti y los Kabah jugaron a ser escolares. Confetis de colores
volaban por los aires y los asistentes (en su mayoría adolescentes)
gritaban emocionados.
Con guitarras adornadas de muchos colores se abrió al paso
para Florecitas, una de las más recientes producciones del
grupo, y minutos más tarde llegó la esperada Calle
de las Sirenas. Esta canción la han hecho suya,
dijo María José.
Después de varias rolas, Kabah se despidió. El respetable
pidió otra y los mexicanos regresaron para cerrar
la noche con La vida que va y Vive el momento. Fuegos artificiales
en forma de cascada caían del escenario y hasta Ricardo Guido,
de Causa y Efecto, bailó sobre una silla en medio del poco
público que aún estaba presente.
Antesala
El festival abrió con ritmo de jazz a cargo de los costarricenses
de Sonsax. Luego el ambiente se tornó romántico con
la trova de Heriberto Vargas. Una pareja aprovechó para acomodarse
tiernamente un par de pañoletas que les regalaron: ella como
bincha en el cabello y él al estilo vaquero alrededor del
cuello.
Parecía que la gente se la estaba pasando muy bien.
De repente, ocho jóvenes vestidos de negro y corbatas rojas
irrumpieron en el escenario con un ritmo muy pegajoso. Eran Malacates
Trebol Shop quienes con su ska latino pusieron a bailar
a muchos en una especie de mosh recatado.
Luego, Causa y Efecto tomó posesión de los instrumentos
haciendo corear a los asistentes La chispa de mi vida, que se escuchó
aún atrás del escenario. Los gritos emanados del público
por los salvadoreños reñían con el recibimiento
que minutos más tarde tuvieron los mexicanos.
|
|