| |

Comentando
¿Divorcio
o matrimonio entre universidades y sector empresarial?
Hoy en día las universidades como las empresas, sean privadas
o publicas, deben, de una vez por todas, estar conscientes de que,
para elevar los niveles educativos y productivos de nuestro país,
es necesario trabajar en conjunto; dicho en otras palabras, funcionar
como un buen matrimonio, que consolide las buenas relaciones y se
complementen ambas partes de la experiencia vivida y exigida, en
un entorno altamente competitivo y globalizado, nos guste o no.
En este sentido, las universidades están llamadas a ser los
actores responsables de los procesos de formación superior
y obligadas a convertirse en agentes de cambio para dicho entorno.
Sin embargo, el divorcio parece ser el predominante, por cuanto
que es observable la desconexión entre los objetivos teóricoacadémicos
y los objetivos práctico-técnicos, como signos de
una realidad. En otras palabras, el desvinculamiento entre la ciencia
y la técnica es notoria cuando, por un lado, se enfatiza,
a nivel de universidades, en las ciencias y métodos científicos
y, por otro, en la técnica para el caso de las empresas.
Por lo tanto, es necesario destruir la concepción de que
el desarrollo tecnológico debe estar asociado sólo
a las empresas, y el desarrollo científico, a las universidades.
Trabajar por un desarrollo científico y tecnológico
implica tener la visión compartida, donde juega un papel
clave la investigación científica con la infraestructura
productiva de un país; es decir, por un desarrollo integral
en donde las universidades tomen el verdadero rol que les corresponde
(protagonistas).
En este sentido, las universidades están llamadas a dar respuestas
claras y concisas a las necesidades empresariales respecto a la
reconversión, eficiencia, competitividad y transferencia
de tecnología. La excesiva teorización y el alejamiento
de la práctica, hacen caer a las universidades en el esnobismo,
al acumular, uno tras otro, conocimientos teóricos y usar
lenguajes no tan entendibles y digeribles para el sector empresarial;
tampoco se debe desconocer el inmenso valor que tiene la teoría,
pero no debemos olvidar que no hay mejor teoría que una buena
práctica.
Por el lado del sector productivo empresarial, también se
hace necesario que abra sus puertas y permita el intercambio de
experiencias y aportes propios, que enriquezcan la vida académica
de las aulas en las universidades por el bien común o, dicho
de otra forma, por el engrandecimiento y sinergia unidireccional
para contribuir, de manera determinante, al desarrollo económico
y social del país.
Podríamos preguntarnos ¿es beneficioso para nuestro
país dar preferencia financiera a la tecnología, en
detrimento de las ciencias y métodos científicos?
Definitivamente no, ya que se debe buscar un equilibrio; de lo contrario,
sería como tener pan hoy y hambre mañana. He aquí
la clave fundamental de por qué la unión de universidades
y empresas. Indudablemente, los beneficios para ambas partes (con
repercusiones positivas para nuestra sociedad) son importantes,
entre los cuales podemos citar:
Elevar o fortalecer el prestigio de las universidades, al borrar
la imagen estereotipada de que son centros teóricos y desvinculados
de toda realidad económica y social; liderazgo académico
al posicionarse con reconocimiento y respeto, ante el sector empresarial
y de la sociedad en general; una visión más realista
del estudiante y futuro profesional; productos educativos diversificados
con reconocimiento en el mercado laboral, etc.
Para el sector empresarial, la oportunidad de acceder mediante el
conocimiento a las innovaciones y avances tecnológicos de
manera más económica; la oportunidad de contar con
profesionales conocedores y especialistas en las diferentes áreas
de la empresa y, como consecuencia, la oportunidad económica
de elevar el capital intelectual mediante las ventajas, no sólo
comparativas sino competitivas, donde la educación formal
y continua contribuyen, principal y fuertemente, en la mejora de
los indicadores de gestión y productividad de las empresas.
Para finalizar, hago un llamado a las universidades y empresas que
reflexionen en lo siguiente: El crecimiento económico
y social no se obtiene sólo por la simple acumulación
de capitales hablando financieramente, sino mediante el proceso
de acumulación y prácticas de conocimientos.
Señores dirigentes de universidades y del sector empresarial,
ustedes tienen la respuesta.
*Lic. en Economía.
|
|