Turismo
 
Inicio del Sitio Viernes 28 de Noviembre
 

 

 
 

Comentando
¿Divorcio o matrimonio entre universidades y sector empresarial?

Jorge Peña Villacorta
El Diario de Hoy
E-mail: jpvillacorta@hotmail.com

Hoy en día las universidades como las empresas, sean privadas o publicas, deben, de una vez por todas, estar conscientes de que, para elevar los niveles educativos y productivos de nuestro país, es necesario trabajar en conjunto; dicho en otras palabras, funcionar como un buen matrimonio, que consolide las buenas relaciones y se complementen ambas partes de la experiencia vivida y exigida, en un entorno altamente competitivo y globalizado, nos guste o no.

En este sentido, las universidades están llamadas a ser los actores responsables de los procesos de formación superior y obligadas a convertirse en agentes de cambio para dicho entorno. Sin embargo, el divorcio parece ser el predominante, por cuanto que es observable la desconexión entre los objetivos teórico–académicos y los objetivos práctico-técnicos, como signos de una realidad. En otras palabras, el desvinculamiento entre la ciencia y la técnica es notoria cuando, por un lado, se enfatiza, a nivel de universidades, en las ciencias y métodos científicos y, por otro, en la técnica para el caso de las empresas. Por lo tanto, es necesario destruir la concepción de que el desarrollo tecnológico debe estar asociado sólo a las empresas, y el desarrollo científico, a las universidades.

Trabajar por un desarrollo científico y tecnológico implica tener la visión compartida, donde juega un papel clave la investigación científica con la infraestructura productiva de un país; es decir, por un desarrollo integral en donde las universidades tomen el verdadero rol que les corresponde (protagonistas).

En este sentido, las universidades están llamadas a dar respuestas claras y concisas a las necesidades empresariales respecto a la reconversión, eficiencia, competitividad y transferencia de tecnología. La excesiva teorización y el alejamiento de la práctica, hacen caer a las universidades en el esnobismo, al acumular, uno tras otro, conocimientos teóricos y usar lenguajes no tan entendibles y digeribles para el sector empresarial; tampoco se debe desconocer el inmenso valor que tiene la teoría, pero no debemos olvidar que no hay mejor teoría que una buena práctica.

Por el lado del sector productivo empresarial, también se hace necesario que abra sus puertas y permita el intercambio de experiencias y aportes propios, que enriquezcan la vida académica de las aulas en las universidades por el bien común o, dicho de otra forma, por el engrandecimiento y sinergia unidireccional para contribuir, de manera determinante, al desarrollo económico y social del país.

Podríamos preguntarnos ¿es beneficioso para nuestro país dar preferencia financiera a la tecnología, en detrimento de las ciencias y métodos científicos? Definitivamente no, ya que se debe buscar un equilibrio; de lo contrario, sería como tener pan hoy y hambre mañana. He aquí la clave fundamental de por qué la unión de universidades y empresas. Indudablemente, los beneficios para ambas partes (con repercusiones positivas para nuestra sociedad) son importantes, entre los cuales podemos citar:

Elevar o fortalecer el prestigio de las universidades, al borrar la imagen estereotipada de que son centros teóricos y desvinculados de toda realidad económica y social; liderazgo académico al posicionarse con reconocimiento y respeto, ante el sector empresarial y de la sociedad en general; una visión más realista del estudiante y futuro profesional; productos educativos diversificados con reconocimiento en el mercado laboral, etc.

Para el sector empresarial, la oportunidad de acceder mediante el conocimiento a las innovaciones y avances tecnológicos de manera más económica; la oportunidad de contar con profesionales conocedores y especialistas en las diferentes áreas de la empresa y, como consecuencia, la oportunidad económica de elevar el capital intelectual mediante las ventajas, no sólo comparativas sino competitivas, donde la educación formal y continua contribuyen, principal y fuertemente, en la mejora de los indicadores de gestión y productividad de las empresas.

Para finalizar, hago un llamado a las universidades y empresas que reflexionen en lo siguiente: “El crecimiento económico y social no se obtiene sólo por la simple acumulación de capitales hablando financieramente, sino mediante el proceso de acumulación y prácticas de conocimientos”. Señores dirigentes de universidades y del sector empresarial, ustedes tienen la respuesta.

*Lic. en Economía.


 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal