|

Palabras
Vivir
el sueño despierto
Vivimos,
como dijeron los poetas de la antigüedad, el inmenso sueño
de la vida. El cual para disfrutarlo a plenitud y de una manera
creativa debemos vivir despiertos. (Hacer el sueño realidad).
De hecho, los psiquiatras y estudiosos de la mente aseguran que
la puerta de la felicidad es la de los sueños. Que en el
inmenso mundo del inconsciente está enterrada la felicidad
humana. Entramos al luminoso mañana por la puerta mística
de los sueños.
Se entiende como sueño el deseo del alma. Por tanto, mientras
dormimos se manifiestan a veces nuestros deseos o instintos dulces
reprimidos por la vigilia culposa.
En este sendero de los pasos, debemos ir despiertos en la mente
pero soñando con el corazón.
Con los pies en la tierra, pero tu sueño en las estrellas.
En medio de la aturdida multitud, pero tu ideal en las alturas.
De ahí que soñar es volar un poco con la imaginación
y remontar el cielo de los anhelos.
Día a Día
En su Crítica de la Razón Práctica, el filósofo
alemán Kant demostró que toda moral deriva del imperativo
categórico: no hagas a otros lo que no quieras que te hagan
a ti. El principio es evidente y fundamento de la conveniencia entre
los seres humanos e inclusive en el trato hacia los animales. Sólo
un degenerado concibe dar fuego a un perro y torturarlo, no digamos
a otro hombre. No hay que robar porque no queremos que nos roben;
no hay que mentir porque no queremos que nos mientan.
Es obvio que la moral nace con la razón, como la razón
de la convivencia. En sus previas etapas el hombre apenas se diferenciaba
del bruto, pero cuando la existencia de la tribu le obligó
a convivir, surgieron las normas para el trato con otros y de estas
normas nace en el tiempo la moral. De allí que los Diez Mandamientos
coincidían en buena parte con los códigos morales
de viejas civilizaciones.
|