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Solemne
misa pone fin a los festejos
Apopa.
La celebración duró diez días y no se registraron
incidentes.
Con la misma alegría y el colorido del día inaugural
concluyeron ayer las fiestas patronales de Apopa.
La fiesta en honor a Santa Catarina Virgen y Mártir culminó
con una solemne misa, como parte de las tradicionales actividades
religiosas.
En un acto ceremonioso se descubrió el velo de la Santa frente
a la iglesia, para luego recorrer las principales calles de la ciudad.
Durante los diez días de la celebración, los apopenses
disfrutaron de diversas actividades organizadas por la municipalidad
y los sectores sociales.
Cada mañana, los vecinos saborearon el atole shuco. Los más
pequeños disfrutaron de la quiebra de piñatas.
Los adultos participaron en juegos tradicionales como la carrera
de cintas, el palo encebado y saltacuerda.
El parque central registró una gran afluencia de público.
Los más atrevidos participaron en la actividad del palo encebado,
que tenía un premio de 75 dólares.
Por primera vez, las festividades contaron con actividades deportivas.
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