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Continúan denuncias por ruidos en los bares

Miramonte. Los habitantes de la zona se quejan de la música estridente - Autoridades municipales aseguran que no han recibido quejas formales.

Mario Posada/Lorena Baires
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Autorizado. La Zona Real y alrededores es el único sector autorizado en la Colonia Miramonte para instalar bares y restaurantes. Foto: EDH/Alvaro López

Los vecinos de la Colonia Miramonte, al poniente de la capital, se quejan de los escándalos que se producen al interior de varios bares, restaurantes y billares de la zona.

Los afectados afirman que los desórdenes inician, aproximadamente, a eso de las 6:00 de la tarde. A medida que transcurren las horas y las personas consumen más alcohol, los problemas aumentan.

La queja más generalizada es el estridente ruido que provocan las presentaciones en vivo de grupos de rock y la música de discoteca. Las ‘tocadas’ suelen durar hasta las 2:00 de la mañana.

“Los bolos se ponen a gritar al compás de la música. Imagínese decenas de personas cantando al mismo tiempo en altas horas de la noche. Hacen un gran escándalo”, dijo un afectado.

Otro de los malestares de los residentes es que los conductores utilizan las aceras como estacionamientos. Esto obliga a los transeúntes a circular por las calles, poniendo en riesgo su integridad física.

“A veces hasta da miedo andar de noche por aquí, porque tememos que algún ebrio nos pueda atropellar”, manifestó una vecina.
Varios residentes coincidieron al señalar al bar La Canchita como uno de los más problemáticos, sobre todo los fines de semana.

Los afectados manifestaron su inconformidad por los escándalos producidos por individuos bajo los efectos del alcohol.

“Aquí se pone bueno a partir del jueves. Sólo se descansa un poco el domingo por la tarde”, detalló otro vecino.
Por otra parte, los ciudadanos no ven con buenos ojos la presencia de escolares uniformados en las instalaciones del bar.

“Vienen a jugar billar y a tomar cerveza”, añadió el quejoso.
“Hemos puesto denuncias en la comuna, en la PNC, y nadie hace nada. Vienen y los inspeccionan, pero a los días todo vuelve a ser igual”, acotó.

Sin denuncias


A pesar de esta situación, el jefe del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) del Distrito Dos de la Alcaldía de San Salvador, inspector Antonio Serrano, aseguró que no han recibido denuncias sobre el accionar de La Canchita.

“Lo que sucede es que a veces nos llaman personas que van pasando y no nos dan sus nombres, por lo tanto no podemos actuar. Necesitamos denuncias formales”, expresó.

Añadió que mucha de las denuncias se dan por rivalidades entre los negocios. Dijo que en una ocasión, el personal del restaurante Tío Cuervo les llamó para denunciar los desórdenes de La Canchita.

Serrano hizo un llamado a los habitantes de la zona para que al momento de denunciar un desorden, den todas las referencias necesarias. Esto ayuda a que el CAM pueda actuar con más efectividad.

Por su parte, el gerente del Distrito Dos de la Alcaldía de San Salvador, Irvin Rodríguez, dijo que no conocía con exactitud el accionar del mencionado centro.
“Tengo la impresión de que vinieron a solicitar un permiso para colocar unos rótulos fuera del negocio, pero se los negamos”, mencionó.

El gerente señaló los problemas recientes que han tenido con otros negocios como el Esquizofrenia y el Q’Keres.

Al primero se le suspendieron varias actividades debido al ruido que producían. Sólo cuentan con el permiso para consumo y venta de bebidas alcohólicas.

Compromiso con la comunidad

A finales de agosto del año pasado, los propietarios de siete restaurantes afirmaron que buscarían la armonía entre los vecinos y los negocios.
- En su momento, Waldo Gómez, dueño del bar Waldo’s, dijo que por iniciativa propia solicitaron a la alcaldía que les enviara al CAM para medir los decibeles de la música, porque “nuestra intención nunca ha sido molestar al vecindario”.
- El gremio visualizó, en aquel tiempo, realizar un Festival Gastronómico a fin de recolectar fondos y ejecutar obras en beneficio de la comunidad, así como el mejoramiento del alumbrado público.
- Maribel de Urrutia, propietaria del restaurante Acajutla, señaló, en aquella ocasión, que querían organizarse “para dejar de cometer los errores del pasado y ayudar a toda la comunidad”.
- Hasta el momento no se han recibido denuncias de estos restaurantes. Encargados del Acajutla afirmaron que eliminaron la música en vivo para evitar los desórdenes.

 

 

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