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Piden
política tecnológica
Los
organismos internacionales tienen una petición común:
una estrategia nacional de tecnología
Para acabar con la pobreza, hay que pagar mejores salarios, y para
hacerlo, se debe invertir en tecnología y volverse más
competitivo.
Este fue el consejo que Antonio Cabrales, presidente de la Fundación
Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social
(Fusades), le dio ayer, a la audiencia que acudió a la conferencia
El rol del conocimiento e innovación, para mejorar
la competitividad en El Salvador.
La actividad, organizada por el Banco Mundial (BM), el Instituto
Koreano para el Desarrollo (KDI) y el Ministerio de Economía,
pretende plantear ideas sobre cómo el país debe instaurar
políticas que utilicen el conocimiento y la innovación,
como herramientas para mejorar las exportaciones y atracción
de inversiones.
A la propuesta de Cabrales, se unió la directora para Centroamérica
y Panamá del BM, Jane Armitage, quien desde Washington, vía
videoconferencia, aseguró que el país necesita aumentar
el acceso a la educación y la utilización de la tecnología,
tanto en las empresas como en el sector público.
Sólo con estas herramientas, dijo, podrá incentivarse
el crecimiento económico, la disminución de la pobreza
y la mejora de la competitividad.
Estudio
A las recomendaciones de Armitage, se sumaron las de Felipe Jaramillo,
economista principal del BM para la región, quien presentó
los resultados preliminares del estudio Memorandum económico
de El Salvador, que se hará público a principios
del próximo año.
La investigación del banco se hizo con un objetivo: explicar
porqué el país, pese a la implementación de
leyes y políticas de avanzada, no ha logrado un mayor crecimiento
económico.
Para ello, analizó las medidas y resultados de los gobiernos
de la década de los 90, e identificó las áreas
claves que debe promover el país, para lograr un mayor crecimiento.
Según Jaramillo, pese a los avances y estabilidad económica
que se comenzó a cosechar hace diez años, El Salvador
no logró implementar estrategias de promoción del
capital humano, así como tampoco pudo mejorar la infraestructura
y la productividad.
Si el país logra colocarse como el líder de Latinoamérica,
mediante la implementación de programas de desarrollo tecnológico,
tres serán las áreas que resultarán más
beneficiadas: educación, apertura comercial e infraestructura.
A nivel microeconómico, también se favorecerá
la creación de tecnología y la calidad de la educación,
infraestructura y seguridad, indicó el funcionario.
En el capítulo cuatro del mencionado documento, se enumeran
los rezagos en innovación que padece el país. Uno
de ellos es el bajo nivel de gasto que ejecutan los sectores público
y privado, para promover el uso de la tecnología.
Además, el poco o nulo énfasis que se hace en las
investigaciones aplicadas, es decir, en el desarrollo de estudios
científicos y de tecnología.
También existe muy poca promoción de las carreras
científicas y de ingeniería, lo cual limita el número
de profesionales capacitados, y un deficiente cumplimiento de las
leyes de propiedad intelectual.
En otro de los capítulos, en el seis, los estudiosos del
BM analizan los logros comerciales. Reconocen que el país
se ha convertido en el líder de la apertura comercial de
la región y que las exportaciones no han cesado de crecer.
Pero también señalan que pese a dichos logros, el
crecimiento de las exportaciones e importaciones no ha logrado acaparar
un porcentaje significativo del Producto Interno Bruto (PIB).
Hacia el TLC
Para Jaramillo, el empuje que han registrado las exportaciones no
es suficiente para dinamizar la economía, por lo que hace
falta, especialmente ahora que se firmará un tratado comercial
con Estados Unidos, que se modernicen los procesos productivos,
la infraestructura y la calidad de los productos.
Pero a los anteriores planteamientos, también hay que agregar
el del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el cual, hace dos
semanas, le exigió al gobierno que implemente una estrategia
nacional de educación tecnológica y entrenamiento
laboral.
El requerimiento forma parte de las condiciones que impuso el banco,
previo a la aprobación de un préstamo de $100 millones,
para apoyar programas de competitividad.
Durante el evento, que concluye hoy, los organizadores e instituciones
invitadas continuarán planteando los vacíos y retos
que afronta El Salvador, para mejorar la competitividad de todos
los sectores y asegurar un progreso más equitativo.
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