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Martes 25 de Noviembre
 

 

 
 

Piden política tecnológica

Los organismos internacionales tienen una petición común: una estrategia nacional de tecnología

Evelin Galdámez
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
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Para acabar con la pobreza, hay que pagar mejores salarios, y para hacerlo, se debe invertir en tecnología y volverse más competitivo.

Este fue el consejo que Antonio Cabrales, presidente de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), le dio ayer, a la audiencia que acudió a la conferencia ‘El rol del conocimiento e innovación, para mejorar la competitividad en El Salvador’.

La actividad, organizada por el Banco Mundial (BM), el Instituto Koreano para el Desarrollo (KDI) y el Ministerio de Economía, pretende plantear ideas sobre cómo el país debe instaurar políticas que utilicen el conocimiento y la innovación, como herramientas para mejorar las exportaciones y atracción de inversiones.

A la propuesta de Cabrales, se unió la directora para Centroamérica y Panamá del BM, Jane Armitage, quien desde Washington, vía videoconferencia, aseguró que el país necesita aumentar el acceso a la educación y la utilización de la tecnología, tanto en las empresas como en el sector público.
Sólo con estas herramientas, dijo, podrá incentivarse el crecimiento económico, la disminución de la pobreza y la mejora de la competitividad.

Estudio

A las recomendaciones de Armitage, se sumaron las de Felipe Jaramillo, economista principal del BM para la región, quien presentó los resultados preliminares del estudio ‘Memorandum económico de El Salvador’, que se hará público a principios del próximo año.

La investigación del banco se hizo con un objetivo: explicar porqué el país, pese a la implementación de leyes y políticas de avanzada, no ha logrado un mayor crecimiento económico.

Para ello, analizó las medidas y resultados de los gobiernos de la década de los 90, e identificó las áreas claves que debe promover el país, para lograr un mayor crecimiento.

Según Jaramillo, pese a los avances y estabilidad económica que se comenzó a cosechar hace diez años, El Salvador no logró implementar estrategias de promoción del capital humano, así como tampoco pudo mejorar la infraestructura y la productividad.

Si el país logra colocarse como el líder de Latinoamérica, mediante la implementación de programas de desarrollo tecnológico, tres serán las áreas que resultarán más beneficiadas: educación, apertura comercial e infraestructura.

A nivel microeconómico, también se favorecerá la creación de tecnología y la calidad de la educación, infraestructura y seguridad, indicó el funcionario.
En el capítulo cuatro del mencionado documento, se enumeran los rezagos en innovación que padece el país. Uno de ellos es el bajo nivel de gasto que ejecutan los sectores público y privado, para promover el uso de la tecnología.

Además, el poco o nulo énfasis que se hace en las investigaciones aplicadas, es decir, en el desarrollo de estudios científicos y de tecnología.

También existe muy poca promoción de las carreras científicas y de ingeniería, lo cual limita el número de profesionales capacitados, y un deficiente cumplimiento de las leyes de propiedad intelectual.

En otro de los capítulos, en el seis, los estudiosos del BM analizan los logros comerciales. Reconocen que el país se ha convertido en el líder de la apertura comercial de la región y que las exportaciones no han cesado de crecer.

Pero también señalan que pese a dichos logros, el crecimiento de las exportaciones e importaciones no ha logrado acaparar un porcentaje significativo del Producto Interno Bruto (PIB).

Hacia el TLC


Para Jaramillo, el empuje que han registrado las exportaciones no es suficiente para dinamizar la economía, por lo que hace falta, especialmente ahora que se firmará un tratado comercial con Estados Unidos, que se modernicen los procesos productivos, la infraestructura y la calidad de los productos.

Pero a los anteriores planteamientos, también hay que agregar el del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el cual, hace dos semanas, le exigió al gobierno que implemente una estrategia nacional de educación tecnológica y entrenamiento laboral.

El requerimiento forma parte de las condiciones que impuso el banco, previo a la aprobación de un préstamo de $100 millones, para apoyar programas de competitividad.

Durante el evento, que concluye hoy, los organizadores e instituciones invitadas continuarán planteando los vacíos y retos que afronta El Salvador, para mejorar la competitividad de todos los sectores y asegurar un progreso más equitativo.

 

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