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Tema del momento
El poder de la reflexión

Guillermo Guido*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Estamos ingresando a lo que probablemente será la contienda política más delicada en la historia del país: las elecciones para Presidente de la República de marzo 2004.

Desde hace más de 50 años, el partido y los líderes comunistas han querido dirigir al país y dictar el destino de todos los salvadoreños, actuando siempre en forma disfrazada o encubierta; ahora, por primera vez, participan en forma abierta como son y aspiran ganar el apoyo general.

Por el otro lado está la derecha, representada por el partido que ha venido gobernando desde hace 15 años y que ha sido el responsable de finalizar una cruel guerra de 12 años y, además, sanear y levantar la economía moribunda que esa guerra dejó al país. Para bendición o desgracia, nos tocará, a la actual generación de ciudadanos votantes, seleccionar entre estas dos corrientes, a quien entregaremos nuestro país para que lo maneje en los próximos cinco años y por eso la situación es bien delicada.

Después de las elecciones de alcaldes de este año, la izquierda se sintió exageradamente fuerte y esto hizo que se “destapara” en sus pretensiones y proyectos al declarar que, de ganar las elecciones presidenciales, convertirá a El Salvador en un Estado comunista, cambiando todo lo que hubiera que cambiar para lograrlo.

Por su parte, la derecha comenzó a reconocer en forma pública que había hecho falta trabajar más internamente en el país y solucionar los problemas que más desesperan a la clase popular y que, además, tienen frustrada e indignada a la clase media, como son: falta de trabajo y la inseguridad pública.

Como por arte de magia, se comenzó a hablar de una nueva alianza política de “centro”, que se convirtiera en la alternativa para aquellos que no confían en la izquierda ni en la derecha; el gran problema de esta alternativa es que de centro no tiene nada, pues sus integrantes son personajes surgidos de los mismas filas que alimentó a la dirigencia de la subversión comunista desde hace muchos años y que, además, han manifestado su rechazo total a todo lo que huela o parezca derecha, por muy beneficioso que sea para la ciudadanía. En otras palabras, este centro es tan izquierdista como lo son los comunistas más recalcitrantes.

En este “sandwich” que los comunistas y los del centro (?) quieren hacerle a la derecha, los discursos advertencias y pronósticos de triunfo del FMLN se fueron haciendo cada vez más fuertes... hasta que eligieron al señor Schafik Handal como candidato a Presidente y al Dr. Guillermo Mata para Vicepresidente.
Entonces vino el momento de analizar, y los salvadoreños comenzaron a reflexionar.

Como reza un dicho popular, “mandarla a llamar no es como verla venir” y la gente comenzó a poner más atención a lo que los políticos y candidatos dicen; en realidad, asusta pensar que nuestro querido país vuelva a ser un laboratorio de pruebas como en la época de la guerra y que nos digan que se cambiará para convertirnos en un país comunista, para lo cual se contará con el apoyo y la ayuda de Cuba, China comunista, Vietnam y algunos países árabes, de esos que también son conocidos por extremistas.

Para colmo, el PCN, otrora partido de derecha fundado y apoyado por la fuerza armada, cayó en desgracia por la brillante ocurrencia de sus dirigentes de aliarse con el FMLN... aunque ahora parece que ya no quieren ni hablar de eso. En otras palabras, ya no tienen la autenticidad de antes y eso les deja en el aire, sin despertar la confianza de las mayorías.

Las cosas en estos momentos han cambiando y desde aquellos cantos de gloria, ahora el FMLN se despeña en caída, tal como lo muestran las diferentes encuestas de opinión pública. La gente sigue reflexionando y cada día que pasa, son más y más los salvadoreños que rechazan la posibilidad de un gobierno comunista, sea del FMLN o del “centro”.

El partido de la derecha debe estar muy atento a lo que hace, su plan de gobierno debe favorecer a las clases populares y a fortalecer y apoyar a la clase media, que es el pilar de la actividad económica; debe hacerlo sin exageraciones ni ilusiones vanas, cada ofrecimiento o promesa que el señor Saca hace es tomado al pie de la letra, y la gente comienza a confiar en que éste podría ser un gobierno popular, drástico con los corruptos y dispuesto a todo por que se respete la ley y la institucionalidad del país.
La generación de empleos y el combate a la delincuencia en todos los niveles debe ser algo concreto ya, así como la apertura a todos los sectores productivos del país (organizados o no) para facilitar y acelerar sus reactivaciones y crecimientos.

Esto es un serio compromiso que, de cumplirse, significará el despegue real del país en los próximos cinco años; de no hacerlo sería la excusa para que nos enfrentemos a un descalabro social de impredecibles consecuencias.

Y mientras llega el día de las elecciones, el ciudadano salvadoreño reflexionará aún más, demostrando que ya no se deja llevar por discursos demagógicos ni por cantos de sirenas. Esto es lo que hace el poder de la reflexión.

*Mercadólogo.

 

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