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Tema
del momento
El
poder de la reflexión
Estamos
ingresando a lo que probablemente será la contienda política
más delicada en la historia del país: las elecciones
para Presidente de la República de marzo 2004.
Desde hace más de 50 años, el partido y los líderes
comunistas han querido dirigir al país y dictar el destino
de todos los salvadoreños, actuando siempre en forma disfrazada
o encubierta; ahora, por primera vez, participan en forma abierta
como son y aspiran ganar el apoyo general.
Por el otro lado está la derecha, representada por el partido
que ha venido gobernando desde hace 15 años y que ha sido
el responsable de finalizar una cruel guerra de 12 años y,
además, sanear y levantar la economía moribunda que
esa guerra dejó al país. Para bendición o desgracia,
nos tocará, a la actual generación de ciudadanos votantes,
seleccionar entre estas dos corrientes, a quien entregaremos nuestro
país para que lo maneje en los próximos cinco años
y por eso la situación es bien delicada.
Después de las elecciones de alcaldes de este año,
la izquierda se sintió exageradamente fuerte y esto hizo
que se destapara en sus pretensiones y proyectos al
declarar que, de ganar las elecciones presidenciales, convertirá
a El Salvador en un Estado comunista, cambiando todo lo que hubiera
que cambiar para lograrlo.
Por su parte, la derecha comenzó a reconocer en forma pública
que había hecho falta trabajar más internamente en
el país y solucionar los problemas que más desesperan
a la clase popular y que, además, tienen frustrada e indignada
a la clase media, como son: falta de trabajo y la inseguridad pública.
Como por arte de magia, se comenzó a hablar de una nueva
alianza política de centro, que se convirtiera
en la alternativa para aquellos que no confían en la izquierda
ni en la derecha; el gran problema de esta alternativa es que de
centro no tiene nada, pues sus integrantes son personajes surgidos
de los mismas filas que alimentó a la dirigencia de la subversión
comunista desde hace muchos años y que, además, han
manifestado su rechazo total a todo lo que huela o parezca derecha,
por muy beneficioso que sea para la ciudadanía. En otras
palabras, este centro es tan izquierdista como lo son los comunistas
más recalcitrantes.
En este sandwich que los comunistas y los del centro
(?) quieren hacerle a la derecha, los discursos advertencias y pronósticos
de triunfo del FMLN se fueron haciendo cada vez más fuertes...
hasta que eligieron al señor Schafik Handal como candidato
a Presidente y al Dr. Guillermo Mata para Vicepresidente.
Entonces vino el momento de analizar, y los salvadoreños
comenzaron a reflexionar.
Como reza un dicho popular, mandarla a llamar no es como verla
venir y la gente comenzó a poner más atención
a lo que los políticos y candidatos dicen; en realidad, asusta
pensar que nuestro querido país vuelva a ser un laboratorio
de pruebas como en la época de la guerra y que nos digan
que se cambiará para convertirnos en un país comunista,
para lo cual se contará con el apoyo y la ayuda de Cuba,
China comunista, Vietnam y algunos países árabes,
de esos que también son conocidos por extremistas.
Para colmo, el PCN, otrora partido de derecha fundado y apoyado
por la fuerza armada, cayó en desgracia por la brillante
ocurrencia de sus dirigentes de aliarse con el FMLN... aunque ahora
parece que ya no quieren ni hablar de eso. En otras palabras, ya
no tienen la autenticidad de antes y eso les deja en el aire, sin
despertar la confianza de las mayorías.
Las cosas en estos momentos han cambiando y desde aquellos cantos
de gloria, ahora el FMLN se despeña en caída, tal
como lo muestran las diferentes encuestas de opinión pública.
La gente sigue reflexionando y cada día que pasa, son más
y más los salvadoreños que rechazan la posibilidad
de un gobierno comunista, sea del FMLN o del centro.
El partido de la derecha debe estar muy atento a lo que hace, su
plan de gobierno debe favorecer a las clases populares y a fortalecer
y apoyar a la clase media, que es el pilar de la actividad económica;
debe hacerlo sin exageraciones ni ilusiones vanas, cada ofrecimiento
o promesa que el señor Saca hace es tomado al pie de la letra,
y la gente comienza a confiar en que éste podría ser
un gobierno popular, drástico con los corruptos y dispuesto
a todo por que se respete la ley y la institucionalidad del país.
La generación de empleos y el combate a la delincuencia en
todos los niveles debe ser algo concreto ya, así como la
apertura a todos los sectores productivos del país (organizados
o no) para facilitar y acelerar sus reactivaciones y crecimientos.
Esto es un serio compromiso que, de cumplirse, significará
el despegue real del país en los próximos cinco años;
de no hacerlo sería la excusa para que nos enfrentemos a
un descalabro social de impredecibles consecuencias.
Y mientras llega el día de las elecciones, el ciudadano salvadoreño
reflexionará aún más, demostrando que ya no
se deja llevar por discursos demagógicos ni por cantos de
sirenas. Esto es lo que hace el poder de la reflexión.
*Mercadólogo.
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