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Tragedia
abate a seis niños
Guazapa.
Un ataque de celos ha dejado a seis niños sin padre y sin
madre - Él está en la cárcel; ella, en el Rosales
- Hoy es el Día Internacional de la No Violencia contra la
Mujer.
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| Miles de víctimas - Hasta agosto
de 2003, el ISDEMU ha registrado 2,446 casos de violencia doméstica
hacia las mujeres. Foto Claudia
Barrientos |
La fatalidad para los seis hijos de María P. y José
Hernán Vásquez comenzó a dibujarse el 19 de
julio pasado, cuando la mujer se marchó del hogar, en Ilopango,
y se fue a vivir a un cantón de Guazapa, con sus parientes.
Aquel día de julio, según relatos de familiares, María
decidió no soportar más los malos tratos que José
le daba.
Se llevó consigo a dos niños; los cuatro restantes
decidieron permanecer con el padre.
El pasado 13 de noviembre, José se encargó de acabar
aquel cuadro trágico: a las seis de la tarde esperó
a que su mujer se bajara del autobús y la atacó a
machetazos.
De paso también macheteó a otra de dos mujeres que
la acompañaban.
Ahora ella está malherida en una cama del Hospital Rosales.
Por la gravedad de las lesiones, tal vez quede con alguna discapacidad
física y mental, pues uno de los machetazos hizo que se le
saliera parte de masa cerebral y otro casi le cercena el brazo derecho.
Mientras tanto, José, arrestado el viernes anterior, está
recluido en las bartolinas policiales de Apopa, con un proceso judicial
que apenas comienza y cuyo final podría depararle hasta 30
años de prisión.
El futuro de los hijos de la pareja es muy incierto. Todos están
en edad escolar. Los cuatro que vivían con José están
al cuidado de una hermana de éste; los que vivían
con María, están bajo el cuido del padre de ella.
Gloria, de 13 años, primogénita de la pareja y que
de momento vive con la hermana de su padre, aseguró, a través
de una llamada telefónica, que fue hasta el sábado
que se enteró de lo que su padre le había hecho a
María.
Los otros tres no lo saben aún. Al parecer, Gloria piensa
que es mejor que no sepan la verdad.
Los hechos
Según el relato de José, el jueves 13 de noviembre
tomó a sus cuatro hijos y se fue a donde María trabajaba,
en un comedor cerca del Hospital Rosales. Lo hizo, dice, porque
sus hijos lloraban casi a diario por la separación.
Ese día, todos rogaron a María para que regresara
a casa. Ella se negó. Pero en ese mismo momento, otra mujer,
Sara Teresa, pariente de María le recomendó: Decile
la verdad, de que tenés otro marido para que te deje en paz
ese pendejo.
Eso enfureció a José. Regresó a Ilopango a
dejar a los cuatro menores y se fue a apostar en el kilómetro
18, de la carretera Troncal del Norte, en el caserío Guaycume.
Allí esperaría a su ex mujer para seguirle rogando
que volviera a casa, cuenta él.
Pero otra vez, añade, la mujer se negó. Sara volvió
a hacerle la recomendación a María, de que le dijera
que tenía otro marido.
Los celos lo cegaron, argumenta José, y cogió un corvo
y macheteó a ambas. Idalia, hermana de María, logró
escabullirse. José asegura que fue por amor que la
macheteó. Teníamos 17 años de estar
juntos. Yo nunca le fui infiel, no tomaba ni fumaba para no darle
problemas, asegura.
La investigación policial no varía mucho del relato
de José. Sara, que ya se recuperó de las heridas,
e Idalia han atestiguado que, en cuanto María bajó
del bus comenzaron una fuerte discusión con José.
Éste se enfureció rápido y sacó un machete.
Cogió del pelo a María y le asestó un machetazo
en la nuca, y no la soltó hasta que la dejó casi muerta.
Luego persiguió a Sara Teresa a quien le asestó tres
filazos en la cabeza y rostro. Quiso hacer lo mismo con Idalia,
pero no logró alcanzarla.
Todos en el lugar daban por muerta a María, quien según
el expediente fiscal, ingresó al hospital en estado de coma.
Hasta ayer supieron que la mujer había recobrado la conciencia
pero que estaba desorientada y reaccionaba asustada cuando le hablaban.
El viernes, José dijo que quisiera ayudar a su mujer con
lo que fuera y que se arrepiente de lo que hizo.
Pero al parecer ya es tarde para sus buenas intenciones. El ataque
de celos que no pudo contener terminó por destruir aquel
hogar que formó con María en 1986.
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