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SOÑANDO
DESPIERTO
La Pasión de Cristo vuelve a la pantalla
El
corazón valiente de Mel Gibson lanzará
en la próxima cuaresma su producción La Pasión
de Cristo, un filme que se está volviendo controversial
porque algunos afirman que incrimina al pueblo judío.
Por Mario González
e-mail:
telstar@elsalvador.com
El Diario de Hoy
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Pero más allá de eso es importante reconocer que
un actor y productor tan famoso se embarque más en un proyecto
de valores, que se estrenará el Miércoles de Ceniza
(25 de febrero de 2004), que en una consabida de sexo, violencia
y sinrazón.
Todo esto me hace recordar películas religiosas que se han
exhibido en las últimas cuatro décadas.
La primera película sobre Cristo que vi en el cine fue El
Mártir del Calvario, con Enrique Rambal y Manolo Fábregas.
La exhibieron en el ahora desaparecido Cine América, cerca
del centro de San Salvador. Ahora la pasan en el cable en Semana
Santa.
Pero entre los filmes de contenido religioso no se quedaron atrás
Ben Hur y Los Diez Mandamientos o Marcelino
Pan y Vino, que vimos en el cine Roxy, cerca de la Don Rúa.
Una de las series sobre la Pasión que más me han impresionado
es la primera en color del tema, El Cristo Viviente,
de 1952, así como otra de la misma época, que patrocinaba
la Cruzada del Rosario en Familia del padre Peyton. Esta última
se transmitía todas las semanas santas después de
las nueve de la noche, generalmente por canal 2 ó 4. En esta
y otras reseñas no se le veía la cara al Nazareno.
También recuerdo que me gustaban El beso de Judas
con el español Francisco Rabal y El Manto Sagrado
y Demetrio el Gladiador con Richard Burton y Víctor
Mature, así como Rey de Reyes, Quo Vadis
o La Biblia... en el principio y un poco Jesucristo
Superstar.
Max Von Sidow representó a Cristo en La más
grande historia jamás contada, pero el mejor papel
lo hizo Robert Powell con la superproducción Jesús
de Nazareth, que de vez en cuando transmiten en el Canal 8
de Agape.
Mientras los grandes estudios producían estos filmes, Roberto
Carlos alentaba la fe con canciones como La Montaña
o Jesucristo, Leo Dan con Jesús es mi pastor
y Willkings con Cómo no creer en Dios.
Radiemisoras como el Circuito YSR transmitían dramatizaciones
sobre Cristo y los santos o reflexiones como El Mártir
del Calvario con Enrique Rambal y Julio Alemán o Mi
Cristo Roto en la voz del célebre declamador mexicano
José Antonio Cossio.
El grupo de teatro Hamlet también presentaba escenas de la
Pasión, con reconocidos actores como Nelson Portillo, Antonio
Lemus Simún o Irma Elena Fuentes.
Se exhibían otros clásicos hépicos de entonces
como El Cid, Espartaco, La caída
del Imperio Romano y Los 300 Héroes, pero
debo decir que hay otros contemporáneos muy buenos como Gladiador
o Atila el Huno.
Una de las películas de mensaje que me impresionó
fue, aunque su título parezca paradójico, El
diablo a las 4, protagonizada por Spencer Tracy y Frank Sinatra,
que versa sobre un sacerdote que se vale de unos malhechores apresados
para salvar a un grupo de niños leprosos de una isla del
Pacífico sur, cuyo volcán va a estallar a las 4 de
la tarde. Al final rescatan a los niños, pero el cura y sus
colaboradores no pueden salir y uno de ellos muere convertido con
la certeza de que, como el Buen Ladrón, se robó
el cielo.
Pero el mejor mensaje lo deja ¡Oh, Dios mío,
con George Burns y el desaparecido cantante John Denver. Se trata
de un vendedor que recibe la visita del Todopoderoso, que le pide
que cuente al mundo que se le ha aparecido y conversado con El.
Al final, al vendedor lo creen un loco, lo despiden del trabajo
y se queda solo. El mismo Creador le dice que se irá probablemente
a Africa. Entonces, el vendedor le dice: ¿Qué
haré ahora?... ¿Cómo haré cuándo
quiera charlar contigo?. Entonces el buen Dios le responde:
Tú charla... Yo siempre te escucharé....
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