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Comunidades utilizan río de aguas servidas

La Libertad. El Guarumal es un afluente muerto. En su caudal no hay fauna, la mataron las altas cantidades de contaminantes.

Carlos A. Torres
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Noemí Servellón y su hija lavan ropa y se bañan con frecuencia en las aguas sucias. Foto EDH

Las pestilentes aguas del Guarumal son su única opción. Habitan comunidades muy pobres donde los servicios básicos son lujos.

Noemí Servellón es una de las mujeres obligadas a visitar el río para lavar ropa y bañarse. Baja desde las cumbres de Colón, de la comunidad Altos de Casa Blanca, para satisfacer sus necesidades. “Después sentimos en el cuerpo una gran picazón, pero se nos quita con alcohol”, expresó.

No es para menos. El río Guarumal dejó de ser una fuente de agua hace muchos años. Hoy es una especie de canaleta alimentada por los residuos que caen de cinco plantas de tratamiento desechos industriales.

Son aguas turbias y hediondas las que recorren el cauce que nace al norte de la ciudad Nueva San Salvador y desemboca en el río Cuyagualo. Son 17 kilómetros de afluente que circulan de noreste a suroeste.

Concepción Taura reside en la comunidad San José del Río, un asentamiento localizado en las riberas del Guarumal. Ella y sus vecinos sobreviven de esa canaleta de aguas sucias. “Cuando no hay agua, todos venimos al río a lavar la ropa, pero para consumir o cocinar, el agua se compra”.

El Guarumal no es ni la sombra de lo que fue. En la historia de Colón, quedó plasmado el río como un manantial que atravesaba las fincas San Luis y Ascención. Nacía en la antigua hacienda El Guarumal, en 1576.

La fauna a lo largo del afluente era diversa. Las garzas solían alimentarse de los pequeños peces y chimbolos. El ganado pastaba en las riberas, así como los venados, los tuncos de monte, las mofetas y los armadillos.

¿Sin remedio?

Todavía el siglo pasado, hace unos 40 años, la profesora Cristina Astrid Guzmán de López describió el río como un afluente caudaloso para el invierno, bebedero de ganado y lugar de sano esparcimiento. Los días de descanso eran visitado por los lugareños para darse un chapuzón.

El Ing. Óscar Alejandro Salazar, gerente de proyectos del Fondo Ambiental de El Salvador (Fonaes), definió al Guarumal como una canaleta de aguas contaminadas. Explicó que la biodiversidad que hace años existió fue destruida por las altas cantidades de cloro, heces fecales y otros desechos industriales que son lanzados a sus aguas.

En 1986, la Fundación Gallardo y Fonaes realizaron un proyecto nominado Limpieza y Descontaminación del Guarumal. La idea era limpiar sus aguas y riberas.

La dinámica fue implementada durante siete meses aproximadamente. Incluyó la creación de una escuela ecológica, de composteras para su autosostenibilidad, la reforestación y la toma de monitoreo de la calidad de las aguas.

Sin embargo, los resultados obtenidos revelaron que el río está muerto. “Sus aguas no sirven para lavar ropa, mucho menos para bañarse... pueden provocar infecciones u otras enfermedades”, aclaró.

No obstante, él cree que si la comunidad ayuda, el río puede revivir.


Busca padrinos
Guillermo González Huezo, alcalde de Colón, afirma que no se darán por vencidos.
u Tras la conclusión del proyecto, la comuna buscó el apadrinamiento de organizaciones no gubernamentales para continuar con la limpieza del ecosistema.
u Tiene más de cinco años de gestionar la ayuda, pero debido a los altos costos, la obra aún está en espera.
u Ellos han ejecutado un plan de concienciación para que la gente no arroje basura al río.
 

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