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Son
cuatro kilómetros peligrosos
Cabañas.
Los líderes en San Isidro pidieron la intervención
de las autoridades. Ahora ya se habla de varias medidas a implementar.
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Alejandro Rivera ante la
tumba de su madre y hermano, el pasado 2 de noviembre. Ellos
murieron atropellados. Foto EDH
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La estela de luto que ha tocado el seno de muchas familias en San
Isidro es razón suficiente para que la comunidad entera exija
la atención de las autoridades de Transporte Terrestre.
El sufrimiento de los niños, como Alejandro Rivera, de 9
años, obligó a los líderes locales a emprender
una serie de encuentros, con el fin de imponer un hasta aquí
a la imprudencia tras el volante. El pequeño quedó
huérfano de madre hace cuatro años.
Hace dos semanas el concejo municipal y la PNC convocaron a una
reunión de carácter urgente, para conversar con los
representantes de las familias afectadas y de los cinco centros
escolares que funcionan en esa localidad.
La calle que une el desvío hacia Ilobasco y Sensuntepeque
parte el área del municipio en dos. Infantes, jóvenes
y adultos están obligados a cruzar la carretera en más
de una ocasión al día.
Cuatro de las instituciones educativas están localizadas
al lado izquierdo de la vía, yendo hacia la cabecera. Tanto
en la mañana, como al mediodía y la noche, decenas
de escolares deben atravesar la calle.
Para los que habitan al norte de San Isidro es imperante establecer
medidas que obliguen a los conductores a regular la velocidad en
al menos cuatro mil metros de vía. El tramo comprendido entre
los kilómetros 69 y 72 es un peligro.
Las opciones
En 1999, Alejandro Rivera esperaba con ansias el nacimiento de su
hermanito. Un conductor truncó sus ilusiones. Reina Iraheta,
su madre, fue atropellada cuando caminaba hacia la Unidad de Salud,
al otro lado de la calle. Tenía ocho meses de embarazo.
El pequeño nunca superó la muerte de su madre y su
hermantio. Ahora, a su corta edad, es uno de los sanisidrenses que
exige al Viceministerio de Transporte más protagonismo en
la problemática que los aqueja.
Ante el incremento de víctimas en nuestro municipio
escribimos una carta al VMT, en la que solicitamos una inspección
al sector para evaluar posibles medidas que contrarresten la crisis,
explicó José Ignacio Bautista, el jefe edilicio.
La petición fue escuchada. Una semana después, los
técnicos del VMT ejecutaron la diligencia solicitada. A la
fecha, el concejo maneja información sobre la posibilidad
de instalar vibradores, pequeños túmulos de no más
de cinco centímetros de altura que son colocados consecutivamente,
con un ancho preestablecido.
Las especies de túmulos obligan a los motoristas a disminuir
la velocidad, para evitar daños en la carrocería.
También señalizarán el área en cuestión
y será implementado un plan de concienciación entre
los peatones. En ocasiones, son ellos los imprudentes, según
lo planteado por el agente Armando Ábrego, subjefe policial
de San Isidro.
Para Elizabeth Velasco, directora del Centro Escolar Centro América,
también es necesario que la PNC incremente el control
en ese tramo de la vía. Ella espera que las medidas propuestas
para controlar la situación sean concretadas a corto y mediano
plazo. Estamos realmente preocupados, externó.
Alejandro poco sabe de reuniones y de estrategias de prevención.
Sabe de dolor y de lo difícil que es superarlo.
Aunque la indemnización que recibió su padre del conductor
que mató a Reina, sirvió para construir una casa digna,
el niño sigue llorando la tragedia. Todos los años,
limpia tumbas en el cementerio para el 2 de noviembre. De lo que
gana, aporta al hogar y arregla el sitio donde yace su madre y hermano.
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