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Lunes 24 de Noviembre

 

 

 
 



La nota del día
Las opuestas verdades del candidato comunista

“…hay una circunstancia que inquieta y perturba aún más a los ciudadanos con mentalidad y práctica democrática. Es el hecho de que existan todavía en el país personas o grupos que se niegan a aceptar la alternabilidad en el ejercicio del Gobierno como elemento consustancial de cualquier democracia que merezca ese nombre…” Shafick Handal en ENADE

Lo que importa en las democracias no es necesariamente que “haya alternabilidad”, sino que exista una real posibilidad de que los ciudadanos escojan libremente a quienes han de gobernarles. Si bien la norma en las grandes democracias es la alternabilidad en el poder, puede ocurrir, como aquí y en Italia durante cuarenta años, que “la otra opción” represente un suicidio político que la mayoría sensata rechaza por consideraciones de simple supervivencia.

Handal es categórico: “la alternabilidad en el ejercicio del Gobierno… (es el) elemento consustancial de cualquier democracia que merezca ese nombre”. De acuerdo con su definición, Cuba es todo menos una democracia. Comenzando porque en Cuba no hay elecciones ni puede haberlas, ya que se carece de las libertades esenciales que dan sentido a una elección, como la existencia de partidos opositores. ¿Cómo puede haber alternabilidad en el gobierno cuando hay un único partido político, el comunista? ¿Es que puede haber alternabilidad, al sustituir el partido comunista al partido comunista? E inclusive dentro del propio partido comunista es impensable que alguien le dispute la supremacía a Fidel Castro, sin terminar rápido con un balazo en la nuca o pudriéndose en la cárcel.

Tampoco hay alternabilidad ni en el FMLN ni en el partido comunista. Handal está sólidamente enquistado como cabecilla supremo; los que intentan que haya “alternabilidad” son purgados. Suerte tienen de que sólo sean purgados, si se recuerda la práctica guerrillera que se cargó tanto a Roque Dalton como a Mélida. A Handal ningún efemelenista le va a criticar que siga metiéndose en iglesias, desconociendo la enseñanza de Marx, de que “la religión es el opio del pueblo”.

Democracia sólo para ellos

Democracia no es lo que cada uno quiere que sea, sino que tiene una precisa definición, que sólo tiene sentido dentro del marco de un Orden de Derecho. No puede existir democracia bajo regímenes de partido único, teocracias como las musulmanas, sociedades primitivas o en zonas selváticas controladas por narcoguerrilleros, como en Colombia con sus perpetuos delincuentes a la cabeza. Para que exista una democracia se deben llenar cuatro condiciones esenciales, a saber:

—voto secreto
—voto individual
—voto libre
—voto informado.

Es obvio que al no reconocerse y tener vigencia las libertades individuales y no existir partidos opositores, libertad de expresión, libre tránsito de los ciudadanos, propiedad privada y derecho de asociación, no hay ni puede haber democracia. Otra condición es que haya una separación entre iglesia y Estado.

La democracia tampoco prospera a la sombra de violencia pública, bandas armadas, “chusmocracia”, “lucha callejera” y amenazas contra sectores no afines a un partido político. Un partido que de forma sistemática apalea periodistas y opositores a sus prédicas, lo único que busca en una democracia es hacerse del poder para luego liquidar esa democracia. La mayor parte del “programa de gobierno” efemelenista va dirigido a establecer una dictadura de corte castrista en El Salvador.

 

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