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Fusades
premió a su dueño
Trece años de suerte para los Albert York
Tras
25 años de fabricar jeans, Jorge Tejada relató cómo
hizo florecer sus primeros 400 colones
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| Jorge Tejada muestra con orgullo
los jeans Albert York, marca consolidada tras una década
de su aparición. Foto: EDH/Oscar
Payés |
De pequeño, hubo una ocasión en la que Jorge Tejada
no quería examinarse porque no tenía camisa.
A sus 55 años, las produce por miles.
Pero el éxito de su marca Albert York pasa por una historia
llena de cambios.
Corría el año de 1977 y un compañero de trabajo
le sembró la inquietud para manufacturar jeans.
Tras salir de la empresa agrícola en la que trabajaba, juntó
400 colones entre su sueldo, ahorros y un préstamo para confeccionar
pantalones infantiles.
Desde Ciudad Arce, donde habitaba, viajó hacia los mercados
de San Salvador.
Su área de comercio se extendió hacia la zona oriental.
Con eficiencia distribuía las labores: él cortaba
las telas y las repartía a varias costureras, que las armaban
y planchaban. Así funcionó durante el tiempo de guerra.
Albert York nació como pantalones Jesman, luego cambió
a Marvin hasta que a finales de los 80 marcó el rugido
de la moda con su distintivo: Roger Jeans.
Fusades lo premia
El Programa de Promoción a la Pequeña y Microempresa
(Propemi), de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo
Económico y Social (Fusades) lo acogió en 1990.
Este año, fue reconocido como el Empresario Propemi, de entre
decenas de aspirantes provenientes de los 133 municipios del país
donde funciona el plan.
¿La razón? Durante esos 13 años ha aplicado
las enseñanzas. Desarrolló sus productos, tecnificó
los procesos artesanales, creció su producción y ventas,
benefició a su localidad dando más empleos y va al
día con sus pagos: todo un modelo de progreso.
Tejada, con sólo estudios de primaria, dirige, organiza,
contabiliza sus costos y hasta diseñó el local de
su reciente fábrica.
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| Alrededor de 50 personas laboran en la fábrica
Industrias Albert York, en Santa Ana, con moderna maquinaria.
Foto: EDH/Oscar Payés |
Proyectos
La competencia es fuerte, dice el industrial. Más que el
Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, donde los jeans
son caros, le preocupa la invasión de producto asiático.
El reto es tener un buen producto para promover la fidelidad a su
marca.
Antes el 10% de artículos salía defectuoso. Ahora
importa lona estadounidense y materia prima de Japón.
El pueblo conoce mi producto, lo identifica aunque esté
en medio de miles de pantalones taiwaneses, yo he ido a supervisar,
expresó con orgullo.
¿El futuro? Para Tejada la empresa está en buenas
manos: sus seis hijos.
Tienen la meta de pasar de 25 mil jeans estos dos meses. Ya
llevan 9 mil. Creo que lo van a hacer, confió.
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