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Presto
y después lo voy pagando
Sobrevivimos
con trabajos que le salen de vez en cuando.
Mi nombre es Blanca Flor Martínez, tengo 38 años.
Vine a acompañar a mi esposo, Ramón Barahona, porque
no tiene trabajo fijo desde hace mucho tiempo.
Sobrevivimos con trabajos que le salen de vez en cuando.
Ramón trabaja de cualquier cosa, a veces de albañil,
otras veces de plomero o mecánico.
¡Lo que le salda, pues! Siempre le hace buena cara a toda oportunidad
que se le presenta.
¡Cuando le sale una oportunidad se pone bien contento! El trabajito
que más le sale es de albañil pero pero solo por dos
o tres días a la semana. Le pagan 10 dólares al día.
¡Sé que es poco pero aunque sea para la comidita nos
sale!
Tenemos que pagar 35 dólares al dueño del mesón
en el que vivimos. Hace poco no teníamos ni para la comida
por eso prestamos 100 dólares. ¡Con lo que le salen vamos
pagando la deuda, aunque sea de cinco en cinco!
Yo no puedo trabajar por el momento porque tengo una hija muy pequeña
y no tengo con quien dejarla. Cuando la niña se me enferma
la llevo a la clínica de salud de mi colonia (California).
Si necesito alguna medicina una amiga mía, que tiene una farmacia,
me las fia y después se las voy pagando poco a poco.
Hay momentos en los que mi esposo se aflige porque no tiene trabajo,
pero yo le digo que tengamos fe en Dios. La iglesia nos ha fortalecido
mucho como pareja.
El hermano Godofredo Moratalla, coordinador del sector 9 de esta parroquia,
nos dice que no perdamos la esperanza de encontrar trabajo. Por eso
estoy aquí. ¡Primero Dios algún trabajo le salga
a mi esposo podamos pagar la deuda que tenemos! |
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