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Una mirada de fe
Se inicia el Congreso Americano Misionero

Oscar Rodríguez Blanco, s, d, b.*
El Diario de Hoy
osrobla@hotmail.com

Nos unimos a la esperanza de todo un continente, que espera una nueva aurora llena de luz.

La Ciudad de Guatemala será sede, desde mañana, del Segundo Congreso Americano Misionero (CAM2).

Este acontecimiento de gran trascendencia religiosa se inaugura con la presencia de todos los representantes del continente americano y de grandes personalidades de la iglesia, entre las que se destaca el cardenal Crescenzio Sepe, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, en calidad de enviado especial de Su Santidad Juan Pablo II.

 El mandato del Señor: “Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Nueva a toda la Creación” (MC.16, 16), ha encontrado una respuesta positiva en centenares de miles de personas que desde su identidad de cristianos han fortalecido su conciencia misionera y están comprometidos en un renovado impulso evangelizador.

El Congreso, que se celebrará del 25 al 30 de noviembre, tiene como anfitriones a la iglesia local de Guatemala y a las otras iglesias particulares de Centro América, ya que, en el último Congreso Misionero, realizado hace cuatro años, en Paraná, Argentina, los obispos de toda el área asumieron el reto y la responsabilidad de organizar este evento de trascendental importancia para toda la iglesia.

Los congresistas ya se encuentran en Guatemala, han llegado desde los lugares más remotos de todo el continente, vienen cargados de ilusiones y esperanzas para compartir experiencias misioneras que les ayuden a iluminar con la fuerza del evangelio los retos que les presenta el continente.

Centro América, como dicen los organizadores, es el corazón del continente americano y el puente que une a América del Norte y América del Sur en la fraternidad y la solidaridad, es, por lo tanto, una ocasión propicia para que en “este continente de la esperanza” se unan esfuerzos para comenzar una nueva primavera evangelizadora, impulsada por la luz del Espíritu Santo.

El CAM2 se inicia con la satisfacción de que las iglesias particulares de todo el continente han tomado muy en serio su preparación.

En El Salvador, la iglesia se ha fortalecido con la puesta en marcha del Año Santo Misionero, en el que miles de laicos, hombres y mujeres, niños y jóvenes, adultos y ancianos, han visitado los hogares para anunciar la buena noticia de salvación.

Nuestra iglesia no es rica en bienes materiales, pero sí tiene fuerza y riqueza espiritual en gran cantidad de laicos, que, viviendo en la ciudad y en el campo, se han convertido en pregoneros vivos del Evangelio.

Son muchos los bautizados que han sido evangelizados y ahora forman parte de pequeñas comunidades, son muchas las personas que han abierto las puertas de sus casas y las de su corazón para dejarse transformar por la palabra de Cristo, son muchos los que se habían alejado y ahora viven felices, porque el Reino de Dios ha llegado a sus vidas y han experimentado que Dios les ama.

 El objetivo de este Segundo Congreso es “animar la vida de las iglesias particulares del continente para que, desde su experiencia evangelizadora, asuman responsable y solidariamente el compromiso de la misión Ad Gentes”. La iglesia debe hacer suya en toda circunstancia la misión de Jesús, ya que, si no lo hiciera, perdería su propia identidad y su razón de ser.

El tema general: “La misión, anuncio del evangelio de la vida, tarea fundamental del pueblo de Dios que peregrina en América”, fortalecerá ciertamente a todas las iglesias del continente para actuar conforme el plan de Dios y contrarrestar aquellas realidades que lo afectan en su esencia.

Son muchos los aspectos positivos que favorecen el Proyecto de Dios en el continente, existe una mayor conciencia a favor de la defensa de la vida, la promoción de los derechos humanos, la religiosidad popular, la presencia de los testigos de la fe, la veneración a la Virgen María, a los santos y santas y el amor al Papa etc.; pero también, hay que reconocer que existen otros aspectos que entorpecen el caminar del reino de Dios, como son los conflictos armados, las divisiones sociales, la pobreza, la violencia, la inseguridad ciudadana, la corrupción en varios niveles, etc.
Nos unimos a la esperanza de todo un continente, que espera una nueva aurora llena de luz, para fortalecer el caminar de todas las comunidades cristianas.

*Párroco de la iglesia de María Auxiliadora (Don Rúa).

 

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